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El Papa en Compostela

Planos cortos en TVG ante la ausencia de muchedumbres

Benedicto XVI entró en los salones de los gallegos por una desolada Compostela. Las cámaras de TVG abrieron el plano y los televidentes se toparon con el estruendo de las calles vacías al paso del papamóvil. Fue prácticamente el único plano largo de toda la retransmisión que ofreció la televisión pública gallega de la presencia del Pontífice en la Compostela jubilar.

"Hoxe é cando, Galicia é onde", acababa de sentenciar con entusiasmo uno de los locutores de TVG, alimentando la expectación cuando el Papa pisó el aeropuerto. "¡Por fin está en suelo gallego!", clamó otro de los periodistas. Pero la presencia del jefe del Estado Vaticano no generó la misma ilusión entre los gallegos, que dejaron las calles vacías. El plano de TVG se cerró entonces para siempre.

Desde el plató de los estudios de San Marcos, el profesor y analista político Xosé Luis Barreiro, interpelado por el conductor del programa, comenzaba a profundizar en la crisis de la Iglesia y en la lejanía de la jerarquía de las bases cristianas. En ese momento, las cámaras volvieron hacia el Papa y ofrecieron las imágenes de la recepción de Benedicto XVI a los Príncipes de Asturias y al delegado del presidente del Gobierno, el vicepresidente Alfredo Pérez Rubalcaba.

Los gallegos no pudieron ver por TVG el saludo de la Iglesia católica a su presidente, Alberto Núñez Feijóo, denominado "entrevista" por los locutores de televisión. "No permitió la entrada de las cámaras la seguridad del Vaticano", resolvió el informador, mientras, sentado a su lado, el periodista y prelado de Benedicto XVI, Alberto Cuevas, animaba a los compostelanos a abarrotar las zonas de la ciudad en donde se encontraban las pantallas. "Que vayan, que hay sitio", conminaba Cuevas al público.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de noviembre de 2010