Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Oro, vino y flores

Los caminos de la industria editorial son inescrutables. De vez en cuando, se producen milagros un tanto dudosos, como el acaecido en 2005 con la publicación simultánea de dos versiones de Genji Monogatari por las mismas casas que nos ofrecen ahora la primera novela moderna de la historia de la literatura china, Jin Ping Mei (siglo XVI). Atribuida a un misterioso "Erudito de las carcajadas", la obra fue creada para escandalizar con su erotismo desaforado, para alterar las conciencias aludiendo, con subversivo humor, a las vilezas y truculencias que disimulan gobierno e instituciones. La novela cuenta las andanzas y malandanzas del nuevo rico Ximen para acumular a cualquier precio ascensos en lo social, experiencias en lo sexual, con abundantes pasajes en que el acto carnal, los juegos y crueldades que pueden acompañarlo, son descritos con gran riqueza de matices desde lo más florido hasta lo más procaz. Narrada al modo de los cuentistas profesionales, incluye llamadas al lector, canciones y poemas, diálogos llenos de viveza y espontaneidad, expresivos cambios de registro. A través de las peripecias de Ximen, el autor describe la vida cotidiana en la sociedad de la dinastía Ming con un realismo y un desparpajo inéditos hasta entonces. Sus atípicos protagonistas actúan con grados diversos de ruindad, movidos por la avidez, la ostentación, la envidia, la estulticia o la cobardía. Pero esa sordidez humana está tratada con ironía, y los principios a los que la sociedad Ming pretende otorgar importancia pesan lo que una brizna de plumón bajo el pincel despiadado del autor. El título remite a tres de las mujeres de Ximen: Pan Jinlian, Li Ping'er y Pang Chunmei, sugiriendo tres factores de decadencia del ser humano: el oro (jin), el vino (la redoma, ping) y el sexo (la flor del ciruelo, mei). Pero no se trata de una crítica a los vicios de los nuevos pudientes, sino de un fresco que muestra en tono de mofa el descomunal desbarajuste sociopolítico que reinaba en el corrupto imperio Ming.

El erudito de las carcajadas: Jin Ping Mei en verso y en prosa. Vol I

Traducción, introducción y notas de Alicia Riquelme

Atalanta. Vilaür (Girona), 2010

1.200 páginas. 48 euros

Flor de Ciruelo en vasito de oro. Jin Ping Mei

Versión, introducción y notas de Xavier Roca-Ferrer

Destino. Barcelona, 2010. 896 páginas. 30 euros

Si la traducción es fundamental (¿huelga decirlo?) en la transfusión de las literaturas, un texto así exige del traductor una labor previa de investigación y un constante trabajo del lenguaje a lo largo de todo el proceso. De ahí que la coincidencia en el tiempo de la publicación de dos versiones, la de Atalanta (directa, ahora el primer volumen, y en primavera el segundo) y la de Destino (indirecta), obligue a una comparación de la que forzosa y tristemente sale mal parada la segunda. La sinóloga Alicia Relinque, apasionada conocedora de la literatura china clásica, ha llevado a cabo esa labor de continuo cuestionamiento y afinamiento que merecía el proyecto. El resultado es un texto espléndido que respeta y refleja la riqueza expresiva, las cadencias y juegos del original en su integridad. La versión que publica Destino parte de cuatro traducciones distintas del inglés, francés y alemán, de las cuales sólo dos se basan en la edición más antigua: una inacabada; y otra que en realidad se salta poemas y simplifica descripciones. En su afán de aproximar el texto, Roca-Ferrer emplea expresiones que chirrían en una obra china del siglo XVI, como "familias mafiosas" o pone calcetines en los pies reducidos de una jovencita.

Las introducciones de ambos van a juego con sus traducciones, y en la de Relinque, que empieza con una leyenda de la época acerca del origen de la novela, de voluptuosas páginas de seda envenenada -anécdota que recuerda a El nombre de la rosa-, el lector encuentra cuanto necesita para abordar una obra así, presentado con rigor y amenidad. La de Roca-Ferrer adolece de un exceso de referencias a la literatura europea del siglo XX y a series televisivas, tan peregrinas como poco informativas. Cabe señalar, por último, la belleza de la edición ilustrada de Atalanta, que incluye los grabados originales y otros algo posteriores en color.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de noviembre de 2010