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Crítica:

Una ruta (ya) trazada

Formado en el cine de no ficción de vocación contracultural, Todd Phillips ingresó en la industria con el claro empeño de alterar los códigos de la comedia de consumo. Su Road trip: Viaje de pirados (2000) marcó las distancias con respecto a la caligráfica comedia adolescente que era American pie (1999), a través de una inesperada estructura narrativa y la presencia desestabilizadora de Tom Green. La posterior Aquellas juergas universitarias funcionaba como la respuesta crepuscular a la fundacional Desmadre a la americana y su lectura de Starsky y Hutch flirteó con la desarticulación irónica de la nostalgia generacional. Su gran jugada ganadora vino con Resacón en Las Vegas, una película que, con Tropic thunder: una guerra muy perra, recuperó para el género el glamour de los productos de clase A. Salidos de cuentas es consecuencia directa de ese ascenso de categoría, pero, también, lo más manso y previsible que ha dado la carrera de Phillips.

SALIDOS DE CUENTAS

Dirección: Todd Phillips.

Intérpretes: Robert Downey Jr., Zach Galifianakis, Michelle Monaghan, Jamie Foxx, Juliette Lewis, Danny McBride.

Género: comedia. EE UU, 2010.

Duración: 100 minutos.

Vila explora un camino donde los ecos de Buñuel se mezclan con Saura

La originalidad no es el fundamento de la seducción en la obra del cineasta, cuyo toque está en las distorsiones que aplica sobre las expectativas generadas ante un determinado modelo. En este caso, Salidos de cuentas toma una referencia evidente: Mejor solo que mal acompañado, eficaz comedia de John Hughes que condenaba a un estirado Steve Martin a compartir infernal viaje con un desaforado John Candy.

Aquí, Robert Downey Jr. -en la piel de un ejecutivo en el umbral de la paternidad- y Zach Galifianakis -como aspirante a actor de acentuado amaneramiento y molestas costumbres nocturnas- heredan las plazas de viaje, para recorrer un trayecto que llega a destino sin sustanciales alteraciones. Con eficacia cómica, eso sí, y algunas paradas inolvidables, como el combate con un discapacitado Danny McBride o el desvío estupefaciente presidido por Juliette Lewis. Phillips ha hecho una buena película... rutinaria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de noviembre de 2010