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Margüello mantiene que es un simple asesor, pese a los contratos que firmó

El médico reconoce que es amigo del ex consejero Inclán desde hace 20 años

Era de largo la comparecencia más esperada de las que engrosan el listado de la comisión parlamentaria que investiga las supuestas irregularidades en la contratación de servicios sanitarios de Osakidetza en anteriores legislaturas y supuso la ratificación de la amistad "de 20 años" entre el ex consejero de Sanidad Gabriel Inclán y el médico José Carlos Margüello. Este último ofreció por primera vez en la Cámara su versión sobre el caso al que ha dado su apellido, el cúmulo de deficiencias constatadas en los contratos con Sanidad de las empresas a las que está vinculado. Y lo hizo agarrándose al argumento que se ha convertido en una constante en las últimas comparecencias: mantener que era un simple asesor externo de las citadas empresas.

El facultativo se siente "el centro de una campaña contra el Gobierno anterior"

Margüello reconoce que representó a empresas en citas con Sanidad

El facultativo ha recurrido su suspensión como funcionario

Todo ello a pesar de que existen documentos que demuestran que el facultativo, entonces jefe de Calidad del Hospital de Cruces, se reunió con responsables de las direcciones territoriales de Sanidad de Guipúzcoa y Álava en calidad de representante de las empresas, algo que ayer reconoció. También se le mostraron durante su comparecencia los documentos que firmó en nombre de empresas como Medical Dom y Gestión de Servicios Sanitarios XXI, con las que contrató Sanidad en anteriores legislaturas. Estos documentos incluyen desde peticiones de incrementos de tarifas en mayo de 2008 hasta la respuesta a un expediente de penalización de la Dirección Territorial de Sanidad en Guipúzcoa en marzo de 2007. Junto a ellos se encuentran documentos de junio y julio de 2008 o mayo de 2005, además de un contrato con la clínica San Francisco Javier que Margüello suscribió en nombre de Gestión de Servicios Sanitarios XXI.

"Uno está sin firmar, otro con una firma que no es la mía y solo dos con mi firma", aseguró el facultativo en un comunicado que difundió tras su paso por la comisión, en el que defendió que rubricó los documentos a petición de las administradoras de las compañías como una estrategia empresarial. Margüello rebajó la importancia de este gesto porque "lo hace cualquier consultor externo de cualquier empresa", aunque este hecho no es habitual. Negó que ocupe cargos en dichas firmas, "como no lo ha hecho en el Hospital de Cruces, donde ocupaba una jefatura sin responsabilidad sobre la contratación", reza su comunicado.

La verdadera ocupación de Margüello y de otros dos médicos de Osakidetza, Francisco Javier Zubiaga y Eduardo Climent, es uno de los aspectos que más se están estudiando en la comisión. El Tribunal Vasco de Cuentas Públicas concluyó en su informe sobre el caso que los tres son incompatibles para contratar con la sanidad pública, entendiendo que eran trabajadores o directivos de las empresas. Siguiendo este argumento, los contratos con los que están relacionados los médicos -en los que Sanidad se gastó 33,5 millones de euros entre 1996 y 2009- estarían afectados por esta cuestión.

Medical Dom, la empresa a la que los tres han estado vinculados en algún momento, ha recibido más de 25 millones de euros de Sanidad por prestar la asistencia urgente a domicilio en los últimos años, con prórrogas que se han considerado prácticamente un monopolio en medios del departamento actual.

El segundo compareciente, el médico de cabecera Eduardo Climent, sostuvo también que sus labores se centran en ser asesor externo. Aseguró desconocer que en las memorias de Medical Dom su nombre figuraba vinculado a cargos de dirección. Climent mostró documentación de Sanidad de 2009 en la que se reconoce su compatibilidad para ejercer la medicina privada, aunque el Tribunal de Cuentas diferencia este hecho -mantener un consultorio privado es compatible- con la condición de asalariados que entiende que tenían Climent y Zubiaga en Medical Dom y de "administrador, trabajador o propietario" de Margüello, algo sería irregular. Los tres médicos niegan ser asalariados y haber tenido cargos directivos en las empresas.

Al margen de las incompatibilidades, el caso Margüello se centra en procedimientos inadecuados para contratar a las empresas, prórrogas de los acuerdos más allá de lo legal e incrementos de tarifas que varios organismos gubernamentales han considerado "injustificados".

También se incluye en el caso una autorización de funcionamiento para una empresa en la que se obviaron los procedimientos administrativos pertinentes, lo que ha llevado al ex director territorial de Sanidad en Vizcaya, amigo de la infancia de Margüello, a los juzgados.

Margüello redujo ayer las investigaciones sobre estas deficiencias a una campaña política: "Soy el centro de una operación política y mediática dirigida al descrédito del Gobierno anterior", acusó. El médico reconoció su amistad con Inclán, aunque negó haber realizado viajes con él.

¿De regreso al Hospital de Cruces?

José Carlos Margüello hizo acto de presencia en el Parlamento antes de las diez de la mañana de ayer con su abogado. Este letrado es el mismo que acompañó recientemente a prestar testimonio en la Cámara a las dos administradoras de las empresas Gestión de Servicios Sanitarios XXI y Medical Dom, así como al médico Francisco Javier Zubiaga y al tercer facultativo relacionado con el caso, Eduardo Climent, quien también compareció ayer ante la comisión de investigación.

A su salida, prácticamente tres horas después de que comenzase su intervención, Margüello cruzó unas pocas palabras con varios medios informativos sobre su situación. El doctor ya no está de baja y se ha incorporado a sus actividades habituales, según reconoció en la comisión. El facultativo cesó como jefe de Calidad del Hospital de Cruces con el cambio de Gobierno tras 14 años en este puesto y volvió a su plaza de facultativo en Urgencias. Fue entonces cuando cogió la baja.

Mientras, la dirección de dicho hospital decidió en junio pasado suspenderles en su puesto durante seis años debido a que incurrió en "ausencias injustificadas y no autorizadas", entre otras razones, como las incompatibilidades en su puesto que aprecia la dirección del centro.

La medida, la más severa que se puede aplicar a un funcionario al margen de la expulsión de la función pública, ha sido recurrida por Margüello, según reconoció él mismo a los medios, lo cual significa que aún no ha entrado en vigor.

De este modo, el médico podría volver a ejercer en Cruces, aunque la medida tomada por la dirección del hospital buscaba evitarlo definitivamente debido a su edad, ya que se encontraría a las puertas de la jubilación cuando termine la sanción impuesta por el hospital.

Sin embargo, Margüello eludió concretar ante la comisión si acude a diario a su puesto de trabajo, ironizando sobre la necesidad de que se lleve a cabo una inspección de trabajo sobre su persona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de octubre de 2010

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