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A vueltas con la deuda

Esta semana, el Banco de España ha publicado las cuentas financieras con datos hasta el segundo trimestre. Son el complemento a las cuentas trimestrales no financieras del INE, cuyas estimaciones para los sectores institucionales conocimos dos semanas atrás y comentamos en esta página.

La información que ofrecen estas cuentas se puede clasificar básicamente en dos bloques: las operaciones (flujos) que en un periodo determinado realizan los distintos sectores con activos y pasivos financieros y los niveles (stocks) de los mismos valorados a precios de mercado al final de ese periodo. Esto último hay que tenerlo en cuenta, pues las variaciones que los activos o pasivos registren entre un periodo y otro vendrán determinados no solo por las operaciones netas de adquisición de activos o de contracción de pasivos llevadas a cabo en ese periodo, sino también por la revalorización al alza o a la baja y otras variaciones en el volumen que los activos y pasivos hayan registrado.

Solo una pequeña parte de la inversión se financió con ahorro neto y transferencias netas de capital del exterior Los depósitos se reducen y los préstamos se empiezan a recuperar tras pasar a ser negativos en 2009

Utilizando las dos contabilidades, la financiera y la no financiera, pueden confeccionarse las cuentas de operaciones (flujos) de inversión y financiación de la economía y de los distintos sectores en un periodo. Como resultado obtenemos la financiación neta, o pasivos netos contraídos, que, junto a las revalorizaciones, determinará la variación del stock de pasivos, entre ellos la deuda bruta, indicador que en estos momentos ha pasado a ser uno de los más escudriñados por los inversores internacionales a la hora de establecer la sostenibilidad y la solvencia de una economía y, por tanto, de fijar el precio y otras condiciones de financiación. España y sus agentes económicos están entre los países más endeudados, por lo que es muy importante analizar la evolución de estos datos.

Empezando por la inversión, la economía española redujo fuertemente en 2009 la adquisición neta de activos no financieros (formación bruta de capital menos las amortizaciones, o consumo de capital fijo) nada menos que un 43%. En el primer semestre de 2010 ha continuado esta tendencia, con una disminución del 19% respecto al mismo periodo del año anterior. Más caída porcentual han registrado las adquisiciones netas de activos financieros, un 73% en 2009 y un 39% en el primer semestre de 2010. En conjunto, la inversión total ha pasado de una cifra equivalente al 61,3% del PIB en 2008 al 21% en 2009 y al 14,7% en los cuatro últimos trimestres que terminan en el segundo de 2010 [gráfico superior izquierdo].

Solo una pequeña parte de esta inversión se financió con los recursos provenientes del ahorro neto y de las transferencias netas de capital del exterior, que también han registrado una disminución notable en estos periodos. Concretamente, estos recursos supusieron un 3,7% del PIB en 2008 y un 2,2% en los cuatro últimos trimestres.

La parte de la inversión total no cubierta por el ahorro y las transferencias de capital requiere financiación ajena. Como consecuencia de la disminución de las inversiones, esta también se ha reducido fuertemente, pasando de una cifra del 57,5% del PIB en 2008 al 12,4% en los cuatro últimos trimestres. Por instrumentos, la mitad de la financiación captada en los cuatro últimos trimestres ha sido a través de valores distintos de las acciones (sobre todo, deuda pública); los depósitos se reducen fuertemente y los préstamos empiezan a recuperarse tras haber pasado a ser negativos en 2009.

A pesar de su fuerte reducción, la financiación neta recibida, o pasivos netos contraídos, sigue siendo positiva, lo que determina que el stock de pasivos frente al exterior continúa creciendo, aunque muy moderadamente. También crece moderadamente el stock de activos. La diferencia entre ambos (activos financieros netos) da un saldo negativo para España del 84,4% del PIB al final del segundo trimestre. La deuda externa bruta (préstamos y valores distintos de acciones) supone aproximadamente el 18% del total de los pasivos y en el segundo trimestre ascendía a una cifra equivalente al 167% del PIB [gráfico superior izquierdo]. Es una cifra muy elevada, que la fuerte caída de las inversiones durante la recesión no ha conseguido reducir. La cuestión es que cuando la inversión se recupere, esta deuda volverá a crecer. ¿Hasta dónde?

Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas).

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 24 de octubre de 2010.

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