Primer Consejo de Ministros del nuevo Gobierno

Zapatero exige ahora 15 portavoces de sus reformas

"El presidente nos ha pedido que seamos un Gobierno de gobernantes y no solo de ministros" - "Cada ministro explicará lo suyo y lo de todos"

Un nuevo estilo se ha impuesto en La Moncloa desde la misma entrada del equipo de Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, con Alfredo Pérez Rubalcaba como superministro. Ayer, en la primera sesión del Gabinete, dedicada monográficamente a su papel en la etapa de recuperación de la crisis económica, el presidente exigió a todos sus ministros que sean portavoces de la política económica del Gobierno. Con ello pretende superar el principal déficit que tenía su Ejecutivo: la ausencia de una explicación política a sus reformas impopulares, que lo han situado en caída libre en las encuestas.

Zapatero, nada más empezar la sesión del Consejo de Ministros, intervino para explicar a sus colaboradores, cinco de ellos nuevos, las razones de los cambios en el Gabinete. Los atribuyó a la necesidad de ofrecer un impulso, en el año y medio que queda hasta el final de la legislatura, a la recuperación económica y a la creación de empleo, una vez superadas las incertidumbres financieras y garantizada la estabilidad política por el acuerdo presupuestario con el PNV y Coalición Canaria.

Los ministros centrarán sus intervenciones en la explicación política
El vicepresidente anunció que La Moncloa se abrirá a los periodistas

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Precisó que los ejes de la acción de Gobierno para trabajar por la recuperación económica y el empleo serán la austeridad, las reformas -de modo inminente la de las pensiones- y la cohesión social. También les dijo a los ministros que, aunque se inicie la recuperación, aún quedan momentos duros y difíciles, pero que su tarea será la de trasladar al país la confianza de que saldrá adelante.

El presidente del Gobierno reclamó a sus colaboradores que rompieran la inercia por la estanqueidad que han sufrido los departamentos ministeriales estos años, como entes aislados y sin coordinación entre ellos, y que todos los ministros se responsabilizaran de la política del Gobierno y que en sus intervenciones públicas primara la explicación política.

Como explicó gráficamente, en la rueda de prensa posterior, el nuevo vicepresidente primero y portavoz, Alfredo Pérez Rubalcaba: "El presidente quiere que el Gobierno tenga 15 portavoces, porque cada ministro explicará directamente a los ciudadanos lo suyo y lo de todos".

Rubalcaba se hizo eco de la pretensión que trasladó Zapatero en la sesión del Consejo de Ministros. Especialmente, de que se haga un esfuerzo especial en explicar a la sociedad unas reformas -como la laboral-que implican sacrificios, pero que son necesarias para salir de la crisis. En la ausencia de esas explicaciones está la clave de la caída del PSOE y del propio presidente en las encuestas.

Tras la intervención de Zapatero, todos los ministros tomaron la palabra, en una ronda que se extendió unas dos horas, y adquirieron el compromiso de implicarse en la explicación del objetivo principal del Ejecutivo en esta etapa, la recuperación de la economía y la creación de empleo, vinculándolo a la acción de su propio departamento, desde Justicia a Tecnología. Como dijo un ministro al terminar la reunión en La Moncloa: "El presidente nos ha pedido que seamos un Gobierno de gobernantes y no solo de ministros".

Zapatero, en estrecho contacto con Rubalcaba, marcó en su intervención un nuevo estilo de hacer política, sustancialmente diferente al que ha imprimido durante estos años en La Moncloa la ex vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega.

Van a desaparecer los departamentos estancos de los ministerios y la política con mayúsculas va a tener protagonismo sobre la visión administrativa, en un momento en el que Zapatero reclama la necesidad imperiosa de la política, debido a una crisis económica que ha cambiado las pautas en las relaciones internacionales. "Va a ser un Gobierno de políticos y no de subsecretarios", como dijo ayer un ministro.

El nuevo ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, también lo apuntó el jueves, en su toma de posesión, cuando reivindicó la política con mayúsculas para regular la codicia financiera, frenar a la ultraderecha y defender el Estado de bienestar.

El propio estilo de comunicación que ayer exhibió Pérez Rubalcaba en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros marcó una diferencia sustancial con la etapa de Fernández de la Vega. Rehuyó la larga retahíla de acuerdos administrativos y marcó, desde el primer minuto, el interés de los periodistas al situar su intervención en el debate político del Consejo de Ministros ante la nueva etapa.

El nuevo vicepresidente, responsable de la comunicación del Gobierno, anunció que La Moncloa, cerrada a cal y canto estos seis años y medio, se abrirá a los periodistas. Se comprometió a celebrar, igual que sucede en la Casa Blanca -como ha reflejado la serie de televisión El ala Oeste- reuniones habituales en La Moncloa de ministros con periodistas sobre los temas más candentes.

Además de la coordinación de los ministros con su implicación en la política general, fijó las pautas de coordinación en La Moncloa. Además de la titularidad en el Ministerio del Interior, sólo presidirá las reuniones de la Comisión de Subsecretarios cuando haya asuntos políticos de fondo. En las demás ocasiones será sustituido por el ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, que tendrá como función prioritaria la coordinación legislativa y las relaciones con las Cortes. Lo mismo sucederá con sus funciones de portavoz del Gobierno. La coordinación política de la Comisión de Seguimiento del pacto con el PNV y CC, garante de la estabilidad del Gobierno, también correrá a su cargo, aunque en esa función serán claves Manuel Chaves, vicepresidente de Política Territorial, y Elena Salgado, vicepresidenta económica.

Su intervención fue netamente política y sin papeles. Luego admitió que las notas que tenía escritas las había borrado en un descuido, en el ordenador.

Salió al paso de las críticas del PP a la devaluación del papel de las ministras de Vivienda, Beatriz Corredor, y de Igualdad, Bibiana Aído, que, en un hecho sin precedentes en la historia democrática española, han aceptado dejar de ser ministras para ser secretarias de Estado, al ser sus ministerios subsumidos en Fomento y Sanidad, respectivamente. Rubalcaba resaltó su "compromiso" al poner las políticas por encima del rango.

También pasó a la ofensiva contra el PP, al que acusó de vago y machista. Sobre la reflexión de Mariano Rajoy acerca del cambio de Gobierno, que trató de devaluarlo diciendo que al seguir el mismo capitán todo seguía igual, replicó irónicamente: "Si es cierto que el Gobierno es la tripulación del barco en medio de la tempestad que sigue siendo España, al PP se lo puede comparar con unos señores que disfrutan de la travesía tumbados en una cama".

El vicepresidente primero del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, entra en la sala de prensa tras el Consejo de Ministros.
El vicepresidente primero del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, entra en la sala de prensa tras el Consejo de Ministros.ULY MARTÍN

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 23 de octubre de 2010.

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