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Siza idea un pasamanos para evitar caídas en el 'mirador' de Las Cortes

El arquitecto Siza envía su proyecto de pasamanos tres meses después de que se cercase la plaza de Las Cortes con vallas de obra para evitar caídas

El arquitecto portugués Álvaro Siza ha enviado al Ayuntamiento de Madrid una propuesta para evitar caídas en la plaza de Las Cortes. Siza fue el encargado de rediseñar este espacio, que se abrió en junio después de las obras con una sorpresa desagradable: el arquitecto creó una grada perimetral con dos peldaños que crecen a medida que se avanza hacia el vértice inferior de la plaza, hasta alcanzar unos 40 centímetros de alto. Se ideó como un mirador con vistas a la plaza de Neptuno y a la iglesia de los Jerónimos, pero los peatones no captaron el concepto y pensaron que era una escalera. Cuando ya se habían caído cuatro personas, el Ayuntamiento cercó la plaza con vallas de obra, a la espera de que Siza planease una alternativa. Tres meses después, ha llegado el plano del pasamanos.

El 14 de julio, el premio Pritzker de arquitectura Álvaro Siza, encargado del proyecto de reforma del paseo de Recoletos y del paseo del Prado, dijo que buscaría rápidamente una solución para que la gente no se despeñase por la grada que diseñó para la plaza de Las Cortes, frente al Congreso de los Diputados. "Si hay peligro, será súbito", afirmó.

El 14 de octubre, tres meses después, el Ayuntamiento de Madrid recibió el plano que ha ideado el autor portugués para colocar una barandilla. "Sabe que es un lugar importante, muy observado, por eso le ha dedicado todo este tiempo", razonó ayer el director general de Proyectos Singulares, Javier Hernández.

Siza cometió un error al reformar la plaza. Aprovechó su pendiente para crear un doble escalón que la circunda y que gana altura según baja; los peldaños miden unos 40 centímetros en el vértice inferior de la plaza y forman una grada en curva con vistas a la plaza de Neptuno y a la iglesia de los Jerónimos. Pero donde Siza concibió una grada para sentarse y mirar, la gente vio simplemente una escalera.

En junio se abrió el sitio a los peatones y un mes después se habían caído cuatro personas que intentaron descender estos peldaños alpinos, entre ellas una señora de 85 años que se hizo daño en la cara al precipitarse al suelo, según relató entonces un obrero a este periódico. Al día siguiente se cercó la grada con vallas de obra para evitar más trompazos, a la espera de que el arquitecto planease una solución.

Tarde o temprano, la reforma de la reforma de la plaza ya está en manos del Ayuntamiento. "Consiste en una malla muy transparente de acero con una salida con escalera y rampa a la derecha de las Cortes", describió ayer Álvaro Siza (Matosinhos, 1933) desde su estudio en Oporto.

En los planos enviados al Ayuntamiento se ve la solución. Un pasamanos rodeará la plaza cerrándose en diagonal unos metros antes de su desembocadura (la esquina donde los escalones son más altos). Dentro de los límites de la barandilla quedará una salida doble por el lado opuesto al Congreso, una escalera normal y una rampa para quienes tienen problemas para moverse. El pasamanos no llega a cerrarse por completo en la zona donde se acaba; queda un pequeño paso entre las barandillas para ir a sentarse a las gradas.

De este modo se supone que los ciudadanos sabrán interpretar las distintas funciones de la plaza y solamente usarán la grada de mirador, como el arquitecto quería.

Ahora falta que la Oficina Municipal de Urbanismo compruebe que la propuesta respeta la normativa. Superado ese trámite, la obra saldrá a concurso para asignarla a una empresa. Por el momento, no hay presupuesto ni fecha de ejecución.

El Ayuntamiento optó por rehabilitar la plaza cuando se decidió hacer un aparcamiento para el Congreso bajo la Carrera de San Jerónimo. Siza retiró las zonas ajardinadas que había, añadió más árboles y cubrió el suelo de granito. No hay bancos con respaldos; las bases que contienen la cepa de los árboles son los asientos.

El incomprendido mirador (y su pasamanos) serán el sello de autor de Siza para este proyecto de 4.276.000 euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de octubre de 2010