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Reportaje:

El refugio busca barrio

El Ayuntamiento de Santiago puede perder una inversión de 258.000 euros por la negativa de los vecinos a instalar una cubierta contra la lluvia en los parques

Era una obra más, auspiciada por el Plan E, pero se ha convertido en un dolor de cabeza para el Ayuntamiento de Santiago y para los vecinos de los barrios de Conxo y Galeras, hipotéticos beneficiarios de una cubierta de plástico reciclado que, instalado en uno de los dos parques, permitiría el juego de los niños en los días lluviosos. La infraestructura, aparentemente sencilla aunque nunca vista en una ciudad gallega, ocuparía 400 metros cuadrados y supondría un desembolso de 258.000 euros a cargo del Fondo Estatal para el Empleo y la Sostenibilidad Local. Pero ahora, a menos de cuatro meses de que finalice, prórrogas aparte, el Plan E, peligra la obra y por lo tanto también la inversión. Los vecinos de Galeras primero y los de Conxo después rechazan la instalación de la cubierta en sus parques. Temen que la existencia de un espacio cubierto llame a los jóvenes a hacer botellón en la zona y comprometa la tranquilidad del barrio.

El primero en rechazar la 'carpa' fue Galeras; el segundo, Conxo

"Es un proyecto absurdo que no nos interesa", asegura un residente

Los contrarios a la estructura insisten en que atraería a los que hacen botellón

"Tenemos baches y calles que parecen 'corredoiras", se queja Boquete

"Es un proyecto absurdo y a los vecinos no nos interesa", explica José Ángel González, presidente de Aqualume, que reúne a más de un centenar de vecinos de Galeras, los primeros en rechazar la obra. El Ayuntamiento anunció en abril su intención de instalar en el parque del barrio "un espacio sociocultural polivalente", una estructura curvilínea decorada con motivos florales que se utiliza con éxito desde hace años en comunidades lluviosas, como el País Vasco o Navarra, pero también en otras con índices de pluviosidad mucho menores, como Madrid o Andalucía. Los vecinos de Galeras, se queja González, "se enteraron por la prensa" de la decisión del gobierno municipal de instalar en el parque del mismo nombre la peculiar marquesina, que nunca pidieron. "Ya tuvimos problemas con el botellón y no queremos que se repitan" insiste el presidente de la asociación, convencido de que lo que su barrio necesita no es un lugar para protegerse de la lluvia sino una mejora en el firme de las carreteras y en el espacio de aparcamiento. "Los árboles también protegen y también dan sombra", bromea.

Conocida la poca simpatía que despertaba el proyecto en Galeras, el Ayuntamiento abandonó la idea y escuchó la petición de un residente de Conxo, presidente de una de las dos asociaciones de vecinos y defensor a ultranza del refugio. En una carta explicaba que ya que en Galeras no querían la cubierta, esta podría instalarse en el parque de Ponte Pereda de Conxo. Y en este barrio la historia se repitió casi con las mismos elementos, iguales motivos para el rechazo y parecida sorpresa del Ayuntamiento. El rechazo fue frontal desde el principio. Alcalde, non á estrutura, rezaba la gran pancarta colgada en el parque para expresar el rechazo de los vecinos. A todo ellos se suma la existencia de dos asociaciones con pareceres muy diferentes sobre el futuro del parque. Una, la Asociación Doutor Maceiras, defiende a capa y espada la cubierta -no en vano fue su presidente quien la solicitó-, mientras que la otra, dirigida por Manuel Boquete, ha ocupado las últimas semanas en reunir unas 600 firmas contrarias que ya han entregado en el Ayuntamiento. Y es que en Conxo, además de al botellón, los vecinos temen "al consumo de drogas". "Antes se pinchaba ahí la gente", recuerda Boquete, que se felicita de que en los últimos años no se vean jeringuillas por las calles. Como los vecinos de Galeras, prefieren que el dinero se invierta en otras cosas: "Tenemos baches y caminos que parecen corredoiras, aunque pagamos nuestros impuestos como el resto de los vecinos", lamenta. Creen que detrás del proyecto está la intención del gobierno municipal de alejar el botellón, trasladado al Campus Sur desde el Campillo de la Alameda. "Que se la pongan a quien la quiera, nos parece estupendo, mientras no la traigan aquí", pide Boquete.

El Ayuntamiento admite la sorpresa. "Lo presentamos como un proyecto novedoso, útil. Tal vez no esté bien explicado y los vecinos no entiendan como funciona", asegura una portavoz de la Concellería de Medio Ambiente, encargada de las obras. Insisten en que la asociación de Doctor Maceiras actuó por su cuenta, sin tener pedir la opinión de los vecinos. La última asamblea augura una solución difícil al conflicto: "Nos quedó bastante claro que en Conxo tampoco quieren la cubierta", reconocen en Medio Ambiente. El Ayuntamiento estudia desistir una vez más de su idea y buscar otro barrio para el refugio y para los 285.000 euros, que caducan en diciembre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de octubre de 2010