Análisis:Análisis
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Chulazo

Alguien muy lúcido estaba convencido de que Billy Wilder tenía cuchillas de afeitar en el cerebro y que la transmisora de esa cualidad o defecto era su lengua. Afirmaba que eso lo definía. No hablaba de su piedad, de su subterráneo lirismo, de su sabio conocimiento del anverso y el reverso de los seres humanos, de su certidumbre de que el amor puede lograr que las ratas actúen como héroes. A ese ser tan venenoso le fue muy bien en su arte y en su vida (entre comillas, ya que gasearon a su madre en un campo de concentración), el injustamente descrito como un cínico y creador de tantos perdedores fue un triunfador absoluto.

Nada de lo que ha conseguido Mourinho merecerá el amor de alguien que conciba el fútbol como un arte, o como uno de los más incuestionables espectáculos del mundo. El enorme mérito de que un juego rocoso y tan vulgar como el del Oporto, el poderío físico y mental de ese Chelsea hecho a la medida del todopoderoso gánster ruso, o ese Inter mezquino y pragmático que logra vencer a los buenos sin tirar una sola vez a puerta durante el definitivo combate, hayan logrado el poder, no significa que se hayan acercado a la gloria.

Tiene un reto muy jodido el guaperas desdeñoso en el Bernabéu. Existe no solo hambre de títulos, sino de que estén acompañados de belleza y de orgullo. Y puedes reconocer a un villano de primera fila, a un esgrimista mental, a alguien tan afilado y tan perverso, cuando responde a la agresiva pregunta de un periodista cuando visita en plan imperial el feudo en el que su camino iniciático se reducía al papel de traductor del entrenador, de chico avispado para funciones mínimas con un demoledor (la cita no es exacta): "Yo era traductor en este equipo, pero resulta que vuelvo después de muchos años habiéndolo ganado todo y me encuentro con que usted sigue preguntándome lo mismo sin que se haya alterado su puesto de trabajo". Qué mal enemigo el portugués errante, cuánta capacidad para humillar al bocazas débil.

El arrogante mercenario y muy profesional Mourinho ha negado tres despreciativas veces que sus gladiadores pierdan el tiempo recibiendo honores principescos. ¿Sabe lo que significa el palco del Bernabéu, la cantidad de negocios que puede legitimar la sagrada presencia de los Reyes? Se lo traducirá un ser superior, el constructor Florentino.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 17 de octubre de 2010.