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Reportaje:

Sitges se abre al cine pos-sida

El polémico Bruce La Bruce presenta 'La Zombie'

El día en el que las calles de Sitges fueron tomadas por cientos de jóvenes disfrazados de muertos vivientes en la Zombie Walk 2010, Bruce La Bruce trataba de levantarse después de una intensa noche de juerga. El realizador que ha venido a presentar su última locura, LA Zombi, cancela todos sus compromisos con la prensa por la mañana y los retoma, botella de agua en mano, ya bien entrada por la tarde. Habla el maestro de la provocación.

"Tenía ganas de más. Se me habían quedado muchas cosas en el tintero", comenta detrás de unas amplias gafas de sol sobre su segunda incursión en lo fantástico después de aquel zombi gay vegetariano que terminaba comiéndose a sus novios en Otto or up with dead people de hace dos años. "Ahora tenía ganas de hacer un realismo social gay", apostilla muy serio. En LA Zombie vemos un sin techo con serios problemas mentales, interpretado por la estrella del porno gay François Sagat, convencido que es un zombi y que tiene que bendecir con sus fluidos corporales a los muertos para darles la vida. Una video-instalación llevada al cine que podría tomarse como una aberración, así pensaron en el Festival de Melbourne, donde las autoridades pertinentes no dejaron que se estrenase, o un saludable ejercicio de cine pos-sida.

"Siempre hubo mucha aprensión en el cine gay al hablar del sexo y de los fluidos corporales. Siempre había una connotación negativa y la culpa la tuvo el sida. Por eso creo que en esta película se libera ese peso". Y falta de razón no tiene. En LA Zombie hay muchas eyaculaciones, muchas transfusiones y mucho sexo a pelo. Aunque, también, necrofilia y mucha, muchísima, denuncia social. Travestida, eso sí, de abyecta producción poco complaciente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de octubre de 2010