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Entrevista:ÓSCAR FREIRE | Campeón mundial en 1999, 2001 y 2004 | La lacra del dopaje y los Mundiales de ciclismo

"La gente piensa mal de nosotros, los ciclistas, y con razón"

Entre Melbourne y Geelong, en el sur de Australia, donde la primavera parece invierno, esta noche, a partir de la una de la madrugada y hasta, más o menos, las ocho menos cuarto (hora peninsular española), Óscar Freire, de 34 años, realizará el asalto al cuarto maillot arcoíris, el que le colocaría como plusmarquista absoluto de los Mundiales, rompiendo el empate a tres con el italiano Alfredo Binda (1927, 1931 y 1932) y los belgas Rick van Steenbergen (1949, 1956 y 1957) y Eddy Merckx (1967, 1971 y 1974). La posibilidad de esta conquista histórica, así como el valor concedido a las gestas de los ciclistas, pasó, sin embargo, a un segundo plano con el anuncio de las dudas sobre la conducta de Alberto Contador y los positivos de Ezequiel Mosquera y David García. Las sospechas sobre los éxitos del ciclismo español causaron desazón en el equipo y amargura en Freire, que considera que, sin todos los escándalos de dopaje a los que ha sobrevivido en su larga carrera, habría ganado "tres veces más carreras y tres veces más estima del público".

"Veo el título más cerca que otros años. Puedo ganar si respondo"

"Espero que toda la selección esté interesada en el 'sprint"

"He sobrevivido a todo lo que ha pasado, pero he perdido mucho"

"No tengo que reivindicar nada. He aprendido el sálvese quien pueda"

Pregunta. ¿Cómo está?

Respuesta. Bien. Es un buen circuito. Hay quien dice que es muy duro, pero siempre son duros. Y, comparado con los de los últimos Mundiales, este no es de los más duros. Lo que sí será es difícil de controlar para lograr una llegada al sprint, que es lo que me gustaría.

P. Para eso será necesario un equipo español unido, lo que no se vio en los últimos años.

R. Pero este año espero que todos piensen solo en el sprint. La selección debe estar interesada en ello, aunque muchas veces la carrera cambia. Si se relaja uno, puede haber sorpresas.

P. ¿Rivales?

R. El belga Gilbert está fortísimo. Y el australiano Goss, que anda muchísimo y tenía que frenar [en la Vuelta] para que ganara Cavendish los sprints.

P. Comparadas con las de Verona 1, Verona 2 y Lisboa, ¿cómo son sus sensaciones?

R. Mejor que en Lisboa estoy; mejor que en Verona 2004, cuando mi tercer Mundial, no. Aquel día fue el que mejor me he encontrado. Pero en la Vuelta no andaba bien y ahora estoy bastante mejor. No tiene nada que ver. Me he entrenado bien, lo previsto, y espero que me respondan las piernas.

P. Su instinto, tan afinado llegado el momento de los Mundiales, ¿qué le dice?

R. Lo veo más cerca que otros años. Veo que puedo ganar si respondo. La carrera, luego, lo decide todo, pero estoy con muchas ganas.

P. Primavera en San Remo, primavera también aquí, en el hemisferio Sur. Dos primaveras en un año es una oportunidad única, una señal del cielo.

R. Sí, eso espero. En 2004, cuando el tercer título, solo había ganado la San Remo antes, o sea que... Este año he ganado más, aparte de la San Remo, pero... Empecé muy bien el año, luego tuve problemas que ahora creo que están solucionados [una sinusitis de la que se operó en agosto le privó de hacer un buen Tour y le hizo llegar corto de preparación a la Vuelta] y espero rendir como estaba al principio.

P. Las noticias que llegan de España, los positivos de Contador y los dos corredores del Xacobeo..., ¿cómo dejan el ánimo?

R. No es nada nuevo, y menos que salgan siempre en vísperas de un Mundial noticias de este tipo. Los mayores perjudicados son los ciclistas. Indirectamente, eso siempre me toca, todo este lío, la parte negativa de este deporte.

P. Y eso le fastidia.

R. Ayer mismo me decía mi compañero Iván Gutiérrez: "Tú, Óscar, tienes suerte, solo te queda un año de profesional, pero a mí, que me quedan más...". Y le digo: "Ya, pero yo he vivido, he sobrevivido, todo lo que ha pasado este deporte desde que empezó la cosa, la última década, y seguramente he perdido mucho como ciclista. Si no hubiese pasado lo que ha pasado, los ciclistas seríamos considerados unos grandes deportistas y ahora siempre estamos cuestionados. La gente piensa mal de nosotros y, bueno, con razón.

P. Y más siendo españoles...

R. Y más siendo españoles, sí...

P. ¿Ha notado ya alguna reacción negativa contra los españoles, aquí, en Australia?

R. No, tampoco... Ha sido una sorpresa para todo el mundo. Y muy desagradable, pues es el corredor número uno. Y lo de los otros dos también ha hecho daño.

P. Como le decía Iván, ¿le dan ganas de seguir siendo ciclista pese a todo?

R. La ilusión no es la misma, está claro. Todo esto perjudica las ganas.

P. Y, pese a todo, es de los pocos campeones nacidos en los años 70 que ha atravesado limpio todas las tormentas.

R. Sí, pero me ha tocado todo lo demás. La gente te ve de otra manera. He intentado hacerlo lo mejor posible, pero la imagen de los ciclistas no es buena. Eso me hace perder de todo de cara a la gente, de cara al público, y eso es mucho para un deportista. Ya que tienes el privilegio de ser uno de los punteros en tu deporte, el que no llegues a ser admirado como en otros deportes uno lo nota.

P. Alejandro Valverde está suspendido por dos años; Contador, provisionalmente. Es usted el único gran campeón español libre. ¿Eso le hace sentir cierta responsabilidad?

R. No, no. Siempre he seguido mi camino. He hecho todo lo que me ha permitido este deporte. He luchado por conseguir triunfos. Los he conseguido desde mi primer año profesional y nunca he tenido problemas, pero eso, al final, no se suele valorar.

P. Sin embargo, cuando la lucha antidopaje se puso excesivamente dura, cuando empezaron los formularios de localización, usted decidió dar un paso al frente para denunciar la invasión de su intimidad.

R. Yo, al principio, todo lo veía exagerado, pero ahora me doy cuenta de todo lo que está pasando y de todo lo que ha pasado. Uno se ve afectado por el hecho de que le traten de esa manera, pero, al final, los que no protestaban y estaban de acuerdo con que nos hicieran todo son los más perjudicados. Y, sin embargo, yo, que no estaba de acuerdo con muchas cosas, sigo aquí, haciéndolo lo mejor posible. Pero, de todas formas, el que ahora empieza como ciclista ya sabe lo que hay. No ha habido más remedio que ir aceptando todo lo que imponen.

P. Si ganase ahora, ¿su victoria podría interpretarse como una reivindicación de todo el ciclismo español o solo de Freire?

R. Me da absolutamente lo mismo... Sería un triunfo importantísimo. Yo no tengo que reivindicar nada. Hago lo mío y lo intento hacer lo mejor posible. Miro por mí mismo porque desde hace muchos años el ciclismo y cada ciclista ha mirado por sí mismo y no por el colectivo. Lo que he aprendido es el sálvese quien pueda.

P. El problema es que, cuando uno se hunde, no se hunde solo. Arrastra muchas cosas en su naufragio personal...

R. He tenido que ir aguantando a mucha gente, que me miraba de mala manera, no como deportista, y ahora, en la parte final de mi carrera, espero que esa gente vaya recapacitando, que vea el ciclismo como un deporte de los duros en los que hay que trabajar. Siempre hay quien no respeta las normas y da la casualidad de que este deporte es uno de los más vigilados, de los más sancionados. Pero veo que, por lo menos, están trabajando bien para salvar el ciclismo.

P. ¿Cree que el ciclismo español debería reflexionar, ver hacia dónde quiere ir y cómo? ¿Asumiría un papel en esa reflexión?

R. Muy poco se puede hacer.No hay unidad y, por mucho que se empeñe uno, lo único que va a lograr es que le dejen solo. Hace tiempo que me di cuenta de que lo más importante en este deporte es mirar por uno mismo. No debería ser así, pero...

P. Qué amargura, ¿no?

R. Sí, pero es así.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de octubre de 2010