Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:La lacra del dopaje

El 'caso Mosquera' hunde al Xacobeo

El positivo del segundo de la Vuelta coincide con la desaparición del equipo gallego

"Me levanté tranquilo, con ganas de salir a rodar y disfrutar de la bici, con un buen contrato asegurado para los dos próximos años, voy a ser padre... y me encuentro con esto". A Ezequiel Mosquera, segundo clasificado en la última Vuelta y líder del Xacobeo Galicia, le descolocaron ayer las alertas de los periodistas que le indicaron que la Unión Ciclista Internacional había detectado "valores anómalos" de almidón hidroxietilo en su orina y la de su principal apoyo en las etapas de montaña, David García. Mosquera digirió como pudo la noticia, buscó y encontró confirmación oficial. Por la tarde escenificó una comparecencia pública en el ayuntamiento de su localidad natal, Teo. No admitió preguntas. "No tengo la cabeza para eso", zanjó.

Las muestras se tomaron dos días antes de que ganara en la Bola del Mundo

Las muestras se tomaron el pasado 16 de septiembre, dos días antes de la etapa que ganó el ciclista gallego en la Bola del Mundo. El laboratorio alemán que las trató encontró restos de un expansor de plasma que con fines médicos que se emplea en caso de grandes hemorragias y que sirve para incrementar el volumen sanguíneo, reducir niveles de hematocrito y enmascarar el uso de EPO. "Son momentos difíciles, pero tengo la conciencia tranquila porque no necesito de esa sustancia para ser segundo en la Vuelta", explicó Mosquera, que, a la espera del contraanálisis, incidió en asumir en solitario cualquier consecuencia. "Quiero apartar al equipo, es un tema que tengo que afrontar solo. La responsabilidad es mía", dijo.

Nervioso, Mosquera trató de minimizar las consecuencias. "No está tipificado como dopante y además la UCI tiene medios para saber si se ha usado para enmascarar otras cosas. Es una sustancia que consideran menor y que en muchos casos conlleva una sanción administrativa", apuntó. En todo caso, el organismo rector del ciclismo acaba de considerar como positivo un análisis efectuado al español Óscar Sevilla y que reveló el uso del mismo almidón, una noticia que se conoció justo el día que García y Mosquera pasaron el control que alerta sobre una situación irregular, pero ambos dejaron claro que hasta ayer no habían oído hablar del hidroxietilo. "Me sonó a chino cuando me dijeron ese nombre", confesó Mosquera. Ahora que ya sabe lo que es, advierte: "No es ni positivo, ni EPO, ni una hormona ni ninguna barbaridad".

El mazazo le llegó al Xacobeo en su último momento de vida, tres días después de que la Xunta de Galicia anunciara la imposibilidad de mantener el patrocinio con dinero público al equipo y de vincular su futuro a un inversor privado que debería garantizar la continuidad del conjunto antes de hoy a las doce de la mañana, fecha límite para presentar la documentación que exige la UCI para competir en el pelotón profesional. Pero ni dinero público ni privado. Ayer mismo se confirmó que el Xacobeo dejará de existir la próxima temporada.

Más allá de la viabilidad económica, a la Xunta le preocupaba que a su equipo ciclista se le vinculara con prácticas dopantes. No es la primera vez que le salpican, pero sí la única en que un laboratorio ha podido demostrar que alguno de sus profesionales ha cometido alguna ilegalidad. Con todo, al margen de lo sucedido este último mes, la Guardia Civil mantiene abierta una investigación por prácticas de dopaje en la que se apoya en la Fiscalía de Vigo, que ya ha cursado las correspondientes citaciones a personas que están o estuvieron en el entorno del equipo.

Mosquera cerró durante la Vuelta un contrato bienal con el equipo holandés Vacansoleil, con el que incluso acariciaba la idea de debutar en el Tour a los 35 años. Iba a percibir 400.000 euros por temporada. García era la opción para liderar al equipo en caso de continuidad, pero ya ni existe esa posibilidad.

Ayer, en la Plaza del Obradoiro, había convocada una manifestación para pedir la continuidad del equipo. Solo acudieron cuatro ciclistas, y unas 20 personas en total. Poco después, se confirmó la desaparición del Xacobeo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de octubre de 2010