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Un hombre con orden de alejamiento mata a su ex pareja en Castellón

Una mujer de 33 años murió en la madrugada de ayer en la localidad de Moncofa (Castellón) tras recibir dos puñaladas en la yugular y el corazón, presuntamente asestadas por su ex pareja. El hombre, posteriormente, intentó suicidarse lanzándose por la azotea de la vivienda donde vivía la fallecida. Esta tenía una orden de protección desde el 26 de agosto, cuando la Guardia Civil detuvo por malos tratos al presunto agresor, de 46 años, al que se le impuso una orden de alejamiento.

La fallecida, que responde a las iniciales R. G. I., era natural de La Vall d'Uixó pero residía en Moncofa, donde trabajaba en un bar, mientras que el presunto agresor, A. A. S. -que tras lanzarse al vacío cayó sobre un coche y se rompió las dos piernas- es natural de Sagunto pero reside en La Vall d'Uixó. La pareja ya no convivía y tenía un hijo en común de 18 meses.

Si las autoridades confirman que se trata de un caso de violencia de género. R. G. I. se convierte en la séptima víctima mortal de esta lacra en lo que va de mes de septiembre y la número 51 de España, según el recuento del Ministerio de Igualdad. Además, es la quinta fallecida en la Comunidad Valenciana. Esta autonomía era hasta ayer la tercera con mayor número de mujeres muertas por violencia machista este año, por detrás de Andalucía, que acumula 13 casos, y Cataluña (7).

Los datos de Igualdad revelan que 2010 va camino de convertirse en uno de los más negros de la violencia machista. En el mismo periodo de 2009 hubo 43 víctimas mortales, y en todo el año pasado fueron 55 las mujeres que fallecieron a manos de sus parejas o ex parejas.

El de R. G. I. es un caso particularmente sangrante, ya que su agresor rompió la orden de alejamiento. Sin embargo, no es el único. Doce de las fallecidas este año había denunciado a su pareja o ex pareja y ocho de ellas habían conseguido una orden de protección. Como la fallecida en Moncofa, el 36% de las fallecidas ya no convivía con el agresor. La mayoría de las asesinadas seguía viviendo con su verdugo. El 56% seguía manteniendo una relación con él.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de septiembre de 2010