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Un informe judicial dice que abrir mezquitas en polígonos es "segregar"

La decisión de trasladar y abrir centros de culto musulmanes en polígonos industriales supone "la segregación de un colectivo a un área apartada e inadecuada que en nada favorece la relación con los demás estratos de la sociedad". "Comporta un distanciamiento y aislamiento, en el orden social" que contraviene "la legislación urbanística autonómica", que promueve la cohesión social. Es la conclusión del arquitecto y urbanista Jordi Griñó, perito judicial designado por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña para valorar la decisión del Ayuntamiento de Lleida, gobernado por el PSC, de ceder suelo en un polígono para que la comunidad musulmana traslade allí la saturada mezquita de la calle Nord. Este oratorio ha sido cerrado dos veces últimamente por exceso de aforo.

El informe judicial, el primero que se conoce de estas características, es fruto del recurso contencioso-administrativo presentado por los industriales de la zona contra la decisión municipal. Su importancia radica en que, en caso de seguir el juez sus conclusiones, cuestionaría la política seguida por numerosos municipios catalanes de sacar del casco urbano los centros religiosos musulmanes, muchas veces tratando de evitar las protestas de los vecinos. El perito concluye que los centros de culto deberían situarse en "zonas residenciales".

Normativa municipal

El alcalde de Lleida, Àngel Ros, manifestó ayer que el informe sólo es una prueba más de las muchas que tendrá que valorar el juez. "Lo que sí puedo decir es que el terreno municipal cumple la normativa para que la comunidad musulmana pueda construir una mezquita". El imán de este colectivo también rechaza el solar municipal, aunque no ha formulado la renuncia por escrito.

El informe del perito sostiene que una mezquita en una zona industrial resulta "insostenible" e "impertinente en alto grado". La convivencia de la actividad industrial y el tráfico constante de vehículos pesados son, según Jordi Griñó, "hostiles" a unas ceremonias que deben gozar de un ambiente sosegado y sin perturbaciones. Los edificios industriales, sigue el informe, producen molestias e insalubridad, "lo que tiene una incidencia directa en la calidad de vida de los usuarios" de la mezquita.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 21 de septiembre de 2010