Bomberos al rescate de Rodalies

750 viajeros pasan más de una hora parados a oscuras en un túnel por un fallo eléctrico - Los afectados denuncian la nula información y las repetidas averías

Sin luz. Sin aire acondicionado. Sin megafonía. Sin información. Araceli López pasó ayer más de una hora encerrada en un tren de Rodalies entre las estaciones del Clot y Arc de Triomf de Barcelona. "Tras 30 minutos atrapados, la gente se ha empezado a agobiar. No nos decían nada", recuerda esta joven, una de las 750 personas que ayer por la mañana sufrió, bajo tierra, el colapso ferroviario: cuatro líneas paradas y dos convoyes bloqueados. En el suyo había 350 viajeros, que fueron evacuados a otros trenes. Equipos de urgencia de los Bomberos y del Servicio de Emergencias Médicas (SEM) bajaron a la estación de Arc de Triomf con bombonas de oxígeno para auxiliar a los pasajeros. Renfe desplazó otro convoy y lo situó en paralelo con el tren averiado -de donde los viajeros tuvieron que saltar- para acercarlos a la estación, según los equipos de rescate. La evacuación del pasaje duró más de dos horas. Nadie sufrió lesiones ni intoxicaciones, aunque algunas personas tuvieron que ser atendidas por los equipos de emergencias médicas por crisis de ansiedad.

En el segundo tren averiado viajaban 400 personas, que pasaron una hora y media encerradas en el túnel del Clot, con luz de emergencia, pero sin aire acondicionado. "Ha sido horrible. No sabíamos qué hacer y estábamos muy nerviosos porque nadie nos informaba", explicó Gerard Puig, uno de los 100 viajeros evacuados por una salida de emergencia en la zona de Glòries. "Lo de Renfe es insultante. Llueve un poco y todo falla. Es una vergüenza", protestó Manu López, un estudiante de Bellas Artes que ayer llegó casi dos horas tarde a la universidad. Las líneas que se vieron afectadas fueron la R1, que circula entre Molins de Rei y Maçanet; la R3, entre L'Hospitalet y Vic; la R4, entre Sant Vicenç de Calders y Manresa, y la R7, entre L'Hospitalet y Martorell.

El Adif, encargado de gestionar las infraestructuras ferroviarias, aseguró que la avería tine su origen en la fuerte tormenta caída en el área de Barcelona a primera hora de la mañana. Aun así, la empresa ha abierto una investigación para aclarar lo sucedido. La tensión se recuperó a las 9.15, cuando se activó el dispositivo de rescate. Los pasajeros pasaron de un tren a otro por pasarelas y escaleras, bajando a la zona de vías. La evacuación finalizó a las 10.15. Tras la avería en Arc del Triomf, Renfe habilitó un servicio alternativo por carretera desde la estación de Cerdanyola a Cerdanyola Universitat, Rubí y Sant Cugat. También se desvió la circulación de trenes por el túnel del paseo de Gràcia para atenuar el colapso ferroviario, pero el caos provocó demoras de hasta 50 minutos a lo largo de toda la mañana.

A Xavier Codony, el parón le pilló en Montgat. Allí estuvo dos horas encerrado en un vagón, y luego 45 minutos más entre Sant Andrià de Besòs y el Clot. En esta estación finalizó su odisea, aunque su destino era la plaza de Catalunya. Los agentes de seguridad se enfundaron el traje de informadores, aunque la mayoría eran incapaces de ayudar a los viajeros. Muchos hacían cola en las taquillas de Renfe para pedir que les devolvieran el importe del billete o solicitar justificantes para el trabajo. "He tardado dos horas en llegar de Vilassar de Mar a Barcelona", se quejó Glòria Puig, "estoy harta de llegar tarde a la oficina por culpa de Renfe".

La crítica a la falta de información fue generalizada. La empresa reconoce que hubo "un problema con la megafonía de los trenes". "Hemos atendido al pasaje en la medida de lo posible", aseguró un portavoz. El consejero de Política Territorial, Joaquim Nadal, pidió ayer públicamente disculpas a los usuarios.

Una pasajera de los trenes afectados habla con un bombero tras el rescate en Barcelona.
Una pasajera de los trenes afectados habla con un bombero tras el rescate en Barcelona.CONSUELO BAUTISTA

"Había mucha tensión, pero no desesperamos"

Cada 10 minutos, una grabación entrecortada advertía de un fallo en el suministro eléctrico. Los pasajeros se miraban y callaban. Araceli López recuerda la tensión que se apoderó de su vagón durante más de una hora, tiempo en el que se quedó encerrada en un tren de cercanías. "Estábamos nerviosos, no entendíamos nada, pero mantuvimos la calma", explica López. La gente empezó a usar los teléfonos móviles como linterna y el calor era cada vez más insoportable. Al cabo de un rato, volvió la luz. Silencio. "La gente no hablaba, había muchísima tensión, pero en ningún momento nos desesperamos".

Como nadie les decía nada, los pasajeros se las tuvieron que apañar para saber qué pasaba. Aprovechando las llamadas a la familia y al trabajo para advertir del retraso, preguntaban si "en la radio contaban algo". Nada. "La falta de información es lo peor en estos casos", denuncia López. A las 10.15, la angustia empezó a desaparecer cuando vieron llegar un tren por la otra vía. Al otro lado del cristal, personal sanitario y bomberos. "Nos relajó ver a los bomberos allí". Una hora después, los pasajeros bajaron en la estación de Arc del Triomf. Araceli López suele llegar a Barcelona a las 8.50, después de una hora de viaje. Ayer tardó tres horas en hacer el mismo recorrido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 18 de septiembre de 2010.

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