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España es más competitiva de lo que parece

Existe un amplio consenso en que la competitividad internacional de España ha caído en la última década (2000-2009), especialmente frente al área euro (AE), al crecer sus costes laborales por encima y su productividad por debajo del resto de los países miembros, lo que es cierto, y hay que intentar revertir esta tendencia lo antes posible. Sin embargo, analizando la última década de cuotas de exportación españolas, la competitividad relativa resultante es mejor que la media de los grandes países desarrollados.

Primero, entre 2000 y 2009 la cuota de mercado española en el total de la exportación al AE se mantuvo en el 3,5%. Alemania la ha aumentado en 0,2 puntos porcentuales, pasando del 13% al 13,2%; mientras que Francia ha perdido 1,3 puntos, pasando del 8% al 6,7%, e Italia ha perdido 0,6 puntos, pasando del 5,5% al 4,9%.

Somos uno de los países desarrollados que menos cuota ha perdido en las exportaciones

Segundo, la competitividad dentro del AE suele analizarse por los efectos: demanda y sustitución. El de demanda mide el efecto que la demanda externa de otros países miembros ha tenido sobre el volumen exportado por cada país. Las exportaciones de Italia y Alemania se han beneficiado de una demanda externa del AE superior a la de España. El índice de demanda de Italia ha pasado del 100 en 2000 al 115 en 2009, el de Alemania al 113 y el de España al 110. Solo el de Francia ha sido algo menor, con 109.

Son diferencias muy pequeñas, luego la variación de sus cuotas relativas de exportación tiene otras causas. El índice de España es bajo porque su demanda interna creció mucho más que la de Francia, Italia y Alemania, filtrándose parcialmente a importaciones y ayudando a sus exportaciones. Sin embargo, la cuota española en la importación total del AE solo aumentó 0,35 puntos porcentuales, menos que su cuota de exportación y mucho menos que su cuota de demanda interna.

El efecto sustitución refleja la competitividad relativa de cada país miembro a través del comportamiento respectivo de su tipo de cambio efectivo real. Al estar en una unión monetaria, su componente nominal evoluciona de forma similar entre sus miembros, luego las mayores diferencias de competitividad provienen del componente real, derivado de la evolución de los niveles de precios relativos de cada miembro.

Las diferencias de precios relativos se miden con tres deflactores: los costes laborales unitarios (CLU), que miden la remuneración del trabajo por unidad de producción, incluyendo su productividad; los precios de exportación, que miden el precio de cada producto exportado, y los precios al consumo armonizados, cuyo cálculo es igual en todos sus países miembros.

La competitividad de Alemania y de Francia, medida por sus precios relativos, ha caído poco al apreciarse menos sus tipos de cambio reales que los de Italia y España. El tipo de cambio efectivo real español se ha apreciado frente al conjunto del AE en el periodo 2000-2009 un 9,7% medido por el IPC, un 4,9% medido por los precios de exportación y un 12,6% medido por los CLU de manufacturas.

¿Cómo es posible que España mantenga 10 años su cuota de exportaciones en el AE, que es su principal mercado -ya que absorbe el 57,3% del total exportado-, mientras que Francia e Italia la reducen, a pesar de haber experimentado un mayor aumento de su demanda interna, un menor aumento de su demanda externa y una mayor apreciación de su tipo de cambio real?

Una explicación puede ser la mejora del efecto composición de las exportaciones españolas al AE. Otra más clara es que estas tres medidas de precios relativos no están ajustadas por la calidad de cada producto exportado. Es decir, los aumentos de los precios de exportación españoles pueden haber respondido en mayor medida a mejoras de la calidad y del valor de sus productos exportados que al deterioro de su competitividad. Esto solo podrá saberse cuando puedan calcularse en el AE los llamados precios hedónicos, que incluyen también la calidad del producto y que podrían explicar si existe una sobreponderación de los precios relativos.

Tercero, las cuotas anuales de exportación mundial (2000-2009) que publica la Organización Mundial del Comercio (OMC) también muestran que España ha sido relativamente más competitiva en el mercado mundial que muchos países desarrollados, a pesar de la cuota creciente de los grandes países emergentes. En exportaciones de mercancías todos los países desarrollados grandes han perdido cuota desde la máxima anual alcanzada. España solo ha perdido 0,3 puntos porcentuales de cuota desde la máxima del 2% en 2004, hasta el 1,7%.

Alemania ha perdido 0,9 puntos hasta el 9% desde 2004; Estados Unidos, 3,8 puntos hasta el 8,5% desde 2000; Japón, 4 puntos hasta el 4,7% desde 2000: Francia, 1,2 puntos hasta el 3,8% desde 2004; Italia, 0,8 puntos hasta el 3,2% desde 2004, y Reino Unido, 1,7 puntos hasta el 2,8% desde 2000. España ha perdido un puesto entre los 20 primeros exportadores mundiales, del 15 en 2004 al 16, pero también lo ha perdido Alemania, cayendo del 1 en 2004 al 2. Estados Unidos cayó del 1 en 2000 al 3; Japón, del 3 al 4; Francia, del 5 al 6, e Italia, del 8 al 7. Reino Unido cayó del 5 en 2000 al 10, mientras que China ha subido del 7 en 2000 al 1, aumentando su cuota del 3,9% al 9,6%.

En exportaciones de servicios, España ha perdido solo 0,2 puntos de cuota desde su máximo en 2004, cayendo del 3,9% al 3,7%, pero manteniendo el puesto 7. Estados Unidos ha perdido 4,9 puntos desde 2000, hasta el 14,2%, manteniendo el 1. Reino Unido mantiene el 2, perdiendo 1,5 puntos desde 2004, hasta el 7,2%. Alemania mantiene su cuota del 6,5% y gana un puesto desde 2000, pasando del 4 al 3. Francia pierde 1,5 puntos, hasta el 4,2%, desde 2000, cayendo al 4. Japón pasa del 5 al 6, perdiendo 1 punto desde 2000, hasta el 3,8%, e Italia cae del 6 al 8, perdiendo 1 punto, hasta el 3%. China gana 7 puestos y 1,8 puntos desde 2000, hasta el 3,9%.

En resumen, en la última década España es uno de los países desarrollados que menos cuota ha perdido en las exportaciones al AE y en las mundiales de mercancías y de servicios a pesar de la ganancia de cuota de los grandes países emergentes. En el primer semestre de 2010, las exportaciones de mercancías han tenido en España un incremento interanual del 17,5%, y las importaciones, del 22,1% en euros. Este aumento importador ha sido debido al fuerte aumento coyuntural del consumo anticipando la subida del IVA y al mayor precio del petróleo. Sin embargo, en volumen, las exportaciones han crecido un 16,3% y las importaciones un 14,5% por el mayor precio de estas.

Finalmente, el déficit por cuenta corriente ha caído 5,3 puntos de PIB desde finales de 2008 hasta junio de 2010, al haber sido originado por un aumento dramático de la inversión (30% del PIB en 2007) y no tanto por falta de competitividad o caída del ahorro. Este proceso está revirtiéndose con caídas de la inversión en vivienda (-4,8% del PIB), en construcción (-0,8%) y en equipo capital y otros (-3,4%), mientras que el ahorro nacional también ha caído del 22% al 18,5% del PIB.

Guillermo de la Dehesa es presidente del Centre for Economic Policy Research (CEPR).

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 12 de septiembre de 2010.

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