Los sindicatos llaman a la huelga contra "el recorte más lesivo de la democracia"

La futura reforma de los convenios se suma a los motivos de la protesta

La batalla por la huelga general arranca con toda la artillería. Los sindicatos endurecieron ayer el discurso conscientes de que movilizar a los trabajadores requerirá algo más que demonizar la reforma laboral. Los líderes de UGT y Comisiones Obreras aprovecharon la presentación oficial de la convocatoria del 29 de septiembre ante el Ministerio de Trabajo para explicar que los cambios en el mercado de trabajo no son anecdóticos. "Es la reforma más inoportuna, injusta y lesiva de la democracia", sentenció Ignacio Fernández Toxo, de CC OO. Para Cándido Méndez, de UGT, "en pocas ocasiones anteriores se habían dado en un solo paquete" tantos motivos para la huelga.

Esos motivos, detallados en el escrito entregado ante Trabajo, van más allá de lo anunciado hasta ahora. Porque a la reforma laboral y al decreto que rebajó el salario de los funcionarios, congeló las pensiones y recortó la obra pública, entre otras medidas, se suman ahora dos medidas que aún no han visto la luz. Se trata de la reforma de las pensiones -el Gobierno ha prometido para final de año un proyecto que pretende elevar de 65 a 67 años la edad legal de jubilación- y la negociación colectiva, hasta ahora ausente del debate. La reforma laboral da seis meses a los agentes sociales para reformar los convenios; en caso contrario acabará legislando el Ejecutivo. La falta de sintonía entre empresarios y sindicatos convierte la última opción en la más probable.

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Con estos cuatro puntos bajo el brazo, Méndez y Toxo acudieron al Ministerio de Trabajo, donde entregaron su convocatoria de paro general sin ser recibidos por ningún responsable del departamento. La lluvia amenazante respetó sus intervenciones, pero ambos líderes dirigentes saben que el riesgo de tormenta no ha cesado. Al contrario de lo que ocurrió en la última huelga general de 2002, la reforma laboral que la motiva está ya en vigor y el Ejecutivo ha presentado sus decisiones como irrevocables, lo que desincentiva la protesta. Toxo habló de la necesidad de "hacer reversibles esas medidas" y recordó que todas las huelgas "han provocado efectos económicos, sociales y también en reformas laborales".

Otro de los fantasmas que tratan de ahuyentar los sindicatos es el que limita los recortes del Gobierno, especialmente la reforma laboral, a una parte de la ciudadanía. Méndez trató de neutralizarlo. "No solo afectan a los trabajadores, sino al conjunto de la sociedad. Pueden debilitar los pilares fundamentales del sistema de bienestar social", advirtió.

Los sindicatos enmarcaron su discurso en la disyuntiva entre crecimiento y saneamiento de las cuentas públicas que atenaza a las grandes economías mundiales. "Entre déficit y empleo, nos quedamos con el empleo", resumió Toxo. Las referencias sindicales muestran hasta qué punto la crisis ha trastocado ciertos tabúes. El dirigente de CC OO puso a EE UU como ejemplo de país que estimula su economía con dinero público frente a las políticas de austeridad de Europa.

El mejor aval que encontraron los sindicatos para criticar la reforma laboral fueron los datos de paro registrado en agosto. Pese a que la reforma ya estaba en vigor, la temporalidad escaló a las mayores cotas en 12 años, con un 93,4% de contratos eventuales sobre los firmados ese mes. Tanto este como otros argumentos fueron desgranados por los sindicatos sin preguntas de los periodistas, que quedaron emplazados al desayuno de trabajo que ofrecerán hoy en el Nueva Economía Fórum.

[En declaraciones a Punto Radio, Toxo afirmó ayer que no le extrañan los gritos proferidos en la fiesta minera de Rodiezmo, en los que se pedía a su homólogo de UGT, Cándido Méndez, la desconvocatoria del paro. "Lo raro sería que la gente nos aplaudiera por convocar la huelga. Es la constatación del fracaso del diálogo social" (...) "la huelga general es una gran putada, pero a veces no queda más remedio", dijo].

Toxo, pegando un cartel de la huelga, y Méndez, en primer término, en el Ministerio de Trabajo.
Toxo, pegando un cartel de la huelga, y Méndez, en primer término, en el Ministerio de Trabajo.ÁLVARO GARCÍA

Sobre la firma

Lucía Abellán

La redactora jefa de Internacional de EL PAÍS ha desarrollado casi toda su carrera profesional en este diario. Comenzó en 1999 en la sección de Economía, donde se especializó en mercado laboral y fiscalidad. Entre 2012 y 2018 fue corresponsal en Bruselas y posteriormente corresponsal diplomática adscrita a la sección de España.

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