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Sarrazin encuentra apoyo a sus tesis

Un 18% de los alemanes afirma que votaría al consejero del Bundesbank

Thilo Sarrazin tiene reputación de provocador. Este doctor de ciencias políticas de 65 años ha dado más que hablar por sus declaraciones, artículos e improperios que por sus méritos profesionales en la política o en la empresa privada.

Antes de acceder en 2009 al Consejo de Gobierno del Banco Central alemán (Bundesbank), el socialdemócrata Sarrazin (SPD) fue ministro de Hacienda del Gobierno regional de Berlín entre 2002 y 2009. No era un cargo de primera fila, pero alcanzaba para que se escucharan sus ocurrencias más llamativas, como cuando propuso una dieta alimenticia de 3,75 euros diarios para los parados de larga duración.

Sus opiniones encuentran un eco aún mayor desde que el SPD lo propuso para el Bundesbank. Su último libro era ya un superventas antes de su polémica presentación en Berlín, el lunes pasado. Ayer aparecía como el segundo más vendido en la lista de no ficción en el semanario Der Spiegel; también se ha convertido en un éxito de ventas en la librería de Internet Amazon.

El éxito del libro, Alemania se suprime, ha sido propiciado por una batería de entrevistas y artículos periodísticos en los que Sarrazin ha expuesto sus convicciones políticas y morales. Por ejemplo, que los inmigrantes musulmanes se reproducen más rápidamente que los alemanes de origen europeo, y que están a punto de superarlos en número.

Como, según él, queda demostrado en estadísticas de formación académica e ingresos, estos fértiles inmigrantes musulmanes son menos inteligentes que los alemanes de origen europeo. Sarrazin destacó en una entrevista que "los judíos y los vascos tienen determinados genes que los diferencian" del resto de la humanidad. Lo del gen de los judíos recuerda a muchos las teorías eugenésicas y criminales de los nazis. Unos días más tarde, el Bundesbank solicitó al presidente federal la destitución de Sarrazin. El SPD anunció a su vez un proceso de expulsión del partido.

Este fin de semana la prensa sensacionalista ha publicado encuestas en las que Sarrazin obtendría un 18% de los votos si se presentara a las elecciones con un partido propio. Algunos medios defienden a Sarrazin amparándose en el derecho a la libertad de expresión, otros temen que se convierta en un mártir de la derecha. Otros censuran sus formas pero defienden el debate impulsado de Sarrazin.

El Bundesbank nunca había presentado una solicitud parecida, que deja al presidente federal de Alemania, Christian Wulff, en una situación delicada y expuesta a la crítica. La imagen de independencia del antiguo banco emisor alemán podría quedar además erosionada por una decisión tomada desde la política. El argumento principal contra Sarrazin es, precisamente, que sus declaraciones dañaron la reputación del Bundesbank.

En el SPD tienen problemas parecidos. A Sarrazin le han salido defensores en sus filas pero, tras un corto debate, la dirección anunció ayer que seguirá con el proceso de expulsión. Es de esperar que el avezado polemista se defienda con uñas y dientes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de septiembre de 2010