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Análisis:MUNDIAL 2010 | Octavos de final

Serbia: exigencia y ambición

España se enfrentará en los cuartos de final a un rival con mucha hambre de victoria y mucha más experiencia que el año pasado cuando se vieron ya las caras en la primera fase y en la final del Europeo de Polonia. Quede claro que, pese a sus bajas, el equipo español sigue pareciéndome en este momento muy superior al serbio. Pero, con la vuelta de Dusan Ivkovic al puesto de seleccionador hace un tiempo, Serbia vuelve a trabajar con el estilo que le caracterizó durante sus años dorados, tutelando a los jugadores jóvenes de su inagotable cantera, haciéndoles madurar con exigencia y ambición, pensando siempre en lo máximo. El año pasado lograron la medalla de plata en el Europeo; ahora, pasar a las semifinales venciendo a España supondría un éxito enorme para ellos.

Después de varias temporadas con malísimos resultados y muchos problemas internos, Serbia vuelve a recordar un poco a los equipos campeones. Ha recuperado espíritu competitivo y orgullo. Desde la final de hace un año contra España, el joven equipo serbio ha madurado a marchas forzadas. Tras aquella medalla de plata, Teodosic fue el MVP de la Euroliga y llevó al Olympiacos a la final, Tepic fichó por el Panathinaikos, Krstic pasó a tener un papel mucho más importante en Oklahoma Thunder, Perovic hizo una buena temporada que le ha valido para fichar por el Barcelona y Velickovic cogió experiencia en el Real Madrid. En muy poco tiempo han adquirido una madurez que les permite soñar con vencer a una selección mucho mejor como España.

Tras renovar a la selección el año pasado, esta vez no hay dudas. Ivkovic cuenta con los 12 mejores jugadores posibles, con la única excepción de Tripkovic, lesionado. Uno de los rasgos importantes de este equipo es que el seleccionador cuenta con todos, reparte muchos los minutos, quiere que todos se sientan importantes, tener profundidad de banquillo. No hay una rotación habitual sino que se adapta a los ritmos del partido, de manera que cada uno debe estar preparado para jugar el número de minutos que decida el entrenador y en cualquier momento. Contra Croacia, a pesar de que no jugaron bien, esa fue una de las claves. Ganaron y eso es lo que cuenta a estas alturas de la competición. Destacaría el partido de Rasic, al que yo llamaría un asesino silencioso porque el único ruido que hace es metiendo triples y acertando en los tiros libres.

Una de las ventajas que puede tener Serbia sobre el papel es en la posición de cuatro debido al estilo de Garbajosa y a los problemas físicos de Felipe Reyes. Velickovic y Savanovic son muy rápidos y pueden penetrar y doblar balones, una de las características del baloncesto serbio. En cambio, no creo que Rudy vaya a tener problemas por el hecho de estar jugando de tres o alero alto cuando su posición natural es de dos o escolta. Su calidad y experiencia está muy por encima de la de Bjelica, nuevo jugador del Caja Laboral de Vitoria, que no está haciendo muy buen Mundial y aún está un poco verde, igual que su sustituto, Keselj, otro jugador de 22 años que ha fichado por el Olympiacos; todavía no han sido muy importantes. El juego no pasa por ahí porque Rudy es muy buen reboteador y es capaz de ganar el pulso a jugadores más altos. Es más, es probable que Ivkovic encargue su marcaje a un jugador más bajo como Tepic, de 1,91 metros. Desde la retirada de Bodiroga no encuentra Serbia un jugador dominante en esa posición.

Ricky Rubio puede defender muy bien a Teodosic que, para mi gusto, está botando demasiado y no está jugando bien en este Mundial. Está por llegar su mejor partido. Una desventaja en ese emparejamiento puede ser el tiro exterior. Muchos equipos están dejando espacios exteriores a Ricky ya que no está tirando bien. Si España quiere hacer daño a la defensa serbia es probable que Ricky tenga que ser un poco más agresivo en ataque. Raúl López sí tiene mejor tiro exterior y maneja muy bien el equipo pero no tiene muchos minutos. En cualquier caso, España tendrá que ir con cuidado. La nueva generación serbia está cansada de la presión mediática que le reprocha sus carencias para convertirse en ganadora. Ganar este partido supondría para ellos un punto de inflexión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de septiembre de 2010