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"Necesitamos saber dónde estás"

Gran despliegue policial en busca de una desaparecida en Pontevedra - Tras hallarse su cartera, la familia de Sonia Iglesias teme que esté muerta

Sonia Iglesias Eirín no se presentó en el trabajo el miércoles de la semana pasada. A sus 37 años, llevaba más de una década empleada en una tienda de ropa de Pontevedra, a la que llegaba siempre puntual. Sus compañeros, extrañados por el retraso, llamaron a su pareja, que aseguró que la había dejado en el centro de la ciudad tras una visita al zapatero. Es la última referencia que se tiene de ella.

La policía nacional la busca desde esa noche ante la conmoción de los vecinos de esta ciudad del sur de Galicia, en una operación en la que también participan la Guardia Civil y la policía local. Miles de personas se concentraron el lunes en una plaza del centro para mostrar su apoyo a la familia y amigos de Sonia, que tiene un hijo de ocho años de su pareja, Julio Araújo. Ambos comparten aún vivienda en Pontevedra, pese a estar en trámites de separación tras una larga relación.

La última noticia que se tiene de ella es de hace una semana

Agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la comisaría de la policía nacional de Pontevedra buscan a Sonia en el área próxima al domicilio familiar - en el centro-; en el entorno del río Lérez, que cruza la villa y desemboca en la ría de Pontevedra; en la parroquia rural de Lourizán -donde está emplazada la fábrica de celulosas de ENCE- y en el límite con el Ayuntamiento de Poio, que linda al oeste con Pontevedra. Precisamente en esa zona, en el barrio de O Vao, fue encontrada el fin de semana su cartera, que entregó a la policía un transeúnte. O Vao es una zona marginal en la que es habitual el menudeo de droga. En la billetera estaban aún las tarjetas de la desaparecida, pero no su DNI ni el dinero.

El hallazgo de la cartera supuso un golpe para los familiares, que se aferran a la esperanza de que Sonia aparezca con vida. "Necesitamos saber dónde estás y volver a verte", clamaba su hermana María del Carmen el lunes tras una concentración de apoyo, a la que también acudieron los padres de Sonia, Alejandro Iglesias y María del Carmen Eirín. Esta tiene ya poca fe en que su hija regrese con vida; llegó a pedir a los hipotéticos asesinos que dijesen dónde se encontraba el cadáver "para poder enterrarla". No estuvo presente, en cambio, la pareja de Sonia, Julio Araújo, aconsejado por la familia, según Televisión de Galicia.

"A falta de noticias o indicios van decayendo el ánimo y las fuerzas, pero la esperanza de que aparezca no la vamos a descartar en ningún momento", declaró ayer a los medios la portavoz de la familia, Isabel Martínez.

En una ciudad de 80.000 habitantes como Pontevedra es habitual que los vecinos conozcan de vista a los empleados de los comercios concurridos. Ello suscitó varios rumores durante el fin de semana sobre el paradero de Sonia que han afectado a la familia. "Ya no tengo criterio para discernir lo que es verdad de lo que no lo es", se lamentaba la madre.

La investigación continuaba ayer. Un equipo de la policía nacional especializado en la búsqueda de personas desaparecidas se desplazó desde Madrid para colaborar en el despliegue, al que también tenía previsto sumarse Protección Civil. En las batidas de rastreo también está interviniendo un helicóptero.

Las indagaciones de la UDEV se centraban los últimos días en la celebración, el domingo previo a que Sonia desapareciese, de la primera comunión de su hijo, informa Europa Press. Varios de los invitados a la ceremonia religiosa comparecieron en la comisaría pontevedresa. Los agentes preguntaron qué regalos había llevado cada asistente y dónde los habían comprado. Su hipótesis era que Sonia quizás había ido a devolver alguno de los agasajos a la tienda y los dependientes tal vez podrían precisar si estaba sola o acompañada. Familia, amigos y compañeros de trabajo -que anunciaron más movilizaciones- aseguraron que Sonia no se fugaría en ningún caso sin su hijo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de agosto de 2010