El Dhub rediseña su futuro

Los recortes presupuestarios retrasan un año la apertura del centro de diseño de Glòries que incorpora también la biblioteca pública del Clot

Su enorme mole ya comienza a dominar la perspectiva de la plaza de las Glòries. Señal de que hay voluntad de que el proyecto, que comenzó a gestarse hace 10 años, no quedará encallado entre los recortes de la crisis. El Disseny Hub Barcelona (Dhub), el centro de diseño y arquitectura que acogerá tanto las colecciones patrimoniales de moda y artes decorativas como los laboratorios, talleres y seminarios de difusión y reflexión entorno al diseño, se inaugurará, como muy pronto, en otoño de 2012. Un año después de lo previsto ya que en junio sufrió un primer recorte presupuestario que obligó a ralentizar las obras de manera que las fases que debían solaparse se realizarán ahora de forma escalonada.

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La última novedad es que, además, no se inaugurará solo. Dentro del edificio se adecuará un espacio de unos 2.000 metros cuadrados (el edificio en total tiene unos 30.000) que albergará la Biblioteca Pública del Clot, una vieja reivindicación vecinal que con la crisis corría el peligro de quedar aplazada in eternum. Por eso, aunque la ubicación no acaba de gustarles, las asociaciones de vecinos de la zona han decidido no oponerse al cambio. Esta biblioteca debía instalarse originalmente en el vecino Edifici Ona, este sí un proyecto de iniciativa municipal que ha quedado aparcado debido a los recortes presupuestarios. Desde el Instituto de Cultura de Barcelona (ICUB) se trabaja con la idea de que la ubicación de la biblioteca será permanente, aunque dependerá de las necesidades futuras del Dhub."La biblioteca se situará en lo que era el centro de documentación del Dhub y tendrá una gestión independiente de la del museo", comenta Assumpta Bailac, responsable del consorcio de bibliotecas de Barcelona. "Ahora estamos trabajando con los arquitectos para ver cómo se puede identificar de manera diferente este equipamiento en el edificio y también en las, pocas, adaptaciones arquitectónicas que se necesitan, como el acceso directo sin necesidad de entrar en el vestíbulo del Dhub".

Para el comisario del centro del diseño, Ramon Prat, esta forzada unión de los dos equipamientos puede acabar teniendo efectos dinamizadores. "En una primera fase, puede resultar positivo tanto para que el barrio se haga suyo el edificio como para ayudar a generar circulación hacia esta zona", comenta Ramon Prat. "El edificio está planteado de manera que en un vestíbulo continuación de la calle habrá un gran espacio público en el que el visitante tendrá acceso a las dos bibliotecas, la pública y la especializada del propio Dhub, una cafetería, un centro de información digital y una zona de tiendas de diseño; en conjunto toda una serie de servicios públicos que ayudarán a generar circulación y a conectar públicos", señala Prat.

Los vecinos denominan al edificio "la grapadora", en alusión a su forma, ya que la parte del edificio que se levanta por encima de su mayoritaria construcción subterránea sobrevuela en voladizo el anillo de Glòries. El diseño, realizado por Martorell-Bohigas-Mackay, se pensó antes de que se decidiera eliminar el anillo viario, pero el estudio de arquitectura lo ha defendido contra viento y marea pese a las peticiones de que lo readaptaran a la nueva ordenación de la plaza.

De momento, el Dhub es un centro 100% municipal. La Generalitat tenía el compromiso de asumir dos tercios del coste de su construcción (96 millones de euros, lo que incluye también las obras del colector de la plaza) a cambio de la cesión municipal del Palau de Pedralbes. Pero el palacio se cedió y el dinero, con la crisis encima no llega, de manera que es el Ayuntamiento el que de momento está costeando la obra. Tampoco se ha constituido el consorcio anunciado en mayo del pasado año entre el Ayuntamiento y el Departamento de Cultura para la gestión del equipamiento. La razón vuelve a ser los escasos recursos del Gobierno catalán en estos momentos. Son dos elementos clave para asegurar el futuro del centro.

"El punto clave es la constitución del patronato en el que se integrarán las instituciones públicas, las entidades privadas y también empresas", señala Prat. "En este proyecto la colaboración pública y privada tiene que ser lo más visible posible porque estamos hablando de un centro de diseño y en esta disciplina es fundamental la industria".

Prat y su equipo están ya trabajando en el programa inaugural, que versará sobre la movilidad en todas sus facetas (urbanismo, tráfico, productos, comunicación...), y en la organización del futuro centro. Le gustaría, dice, que todo este trabajo se pudiera hacer con el patronato ya en marcha, "pero esta es una decisión política que no depende de mí", indica. De momento, las diversas entidades que ya se dedican al diseño y la arquitectura en la ciudad han empezado a posicionarse con la intención de tener su parcela en el futuro proyecto. Es lo que reclamaron a principios de agosto tanto el BCD, entidad que depende de la Cámara de Comercio, como el FAD, cuyo presidente alegaba que el Dhub preveía crear unos premios que entrarían en competencia con los que ellos otorgan. "Me extraña porque nunca hemos hablado de hacer un premio", señala. "Creo que el FAD ya otorga unos galardones muy prestigiosos, y lo hacen muy bien".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0024, 24 de agosto de 2010.

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