Reportaje:Música

El sonido del Holocausto

La orquesta formada por 16 violines pertenecientes a judíos víctimas del nazismo sale de Israel en una gira europea

Para el oyente desprevenido podría parecer una orquesta como tantas otras. Pero no lo es. Estos jóvenes que interpretan obras de Vivaldi no tocan cualquier violín, sino instrumentos que fueron testigos mudos del Holocausto. Violines que pertenecieron a hombres y mujeres asesinados en los campos de exterminio nazis.

Uno de ellos sirvió incluso para distraer a las víctimas que desfilaban hacia los trabajos forzados o las cámaras de gas. "Bajo el sol, la lluvia o la nieve", explica Amnon Weinstein, un luthier israelí, iniciador del proyecto bautizado como "Los violines de la esperanza". En éste su viaje a la memoria le acompaña uno de los mejores instrumentistas de su generación: el israelí Shlomo Mintz. Ambos han recalado en la Suiza francesa gracias a una iniciativa del Festival Internacional de Música de Sion. Se trata de la primera gira de esta orquesta formada por de 16 instrumentos únicos: Nunca había abandonado Israel y, según anuncia Mintz, una de las etapas de la gira será en enero de 2011 en Madrid.

La historia de esta orquesta comienza en realidad en 1936, cuando el músico polaco Bronislaw Huberman, preocupado por el extremismo político en Europa, decidió emigrar a Jerusalén. Desde allí convocó a la crema de los instrumentistas judíos de su tiempo para fundar una orquesta. La formación recibió el nombre de Orquesta de Palestina y su primer director fue Arturo Toscanini. Hoy es conocida como Orquesta Filarmónica de Israel y está bajo la batuta de Zubin Mehta.

"Muchos de aquellos músicos que llegaron a Israel después de 1945, llevaban violines alemanes. Como nadie quería objetos fabricados en Alemania, en algunos casos fueron quemados y en otros vendidos", explica Amnon Weinstein. Su padre comenzó a comprar esos instrumentos procedentes de supervivientes del Holocausto para crear una colección. "Una sabia decisión", valora el hijo, "pues estos violines pueden transmitir con su sonido la experiencia de lo que han pasado. Muy en particular ahora, cuando los últimos testigos directos desaparecen".

La peripecia de estos instrumentos está siendo filmada para la posteridad en un documental en el que participa Shlomo Mintz. El músico tocó su violín ante el barracón de Auschwitz donde estuvo interna hasta su muerte el 4 de abril de 1944, Alma Rosé, sobrina de Gustav Mahler. Rosé era la directora de la orquesta de mujeres del campo de la muerte.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 21 de agosto de 2010.