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Tribuna:

Bausset, un maulet de 100 años

Hoy, 19 de agosto, ¡Josep Lluís Bausset cumple 100 años! Recientemente, y ante el aluvión de reconocimientos recibidos este año, el profesor Bausset nos confesaba a los más allegados que el único mérito de él al llegar al centenario era no haberse muerto. ¡Pues no, señor Bausset! ¡No es ese el único mérito que usted tiene! Su mérito es haberse mantenido fiel a la lengua y al País durante 100 años.

El inicio de su compromiso se remonta a los tiempos de su infancia, a la década de 1920, cuando fue castigado por hablar en valenciano en la Academia Cavanilles de Valencia donde estudiaba. Aquella fue la primera lección que despertó su conciencia identitaria. La segunda, la aprendió mucho más lejos, tres años más tarde, en 1927, a raíz del contacto que mantuvo con unos estudiantes vascos mientras estudiaba Farmacia en Madrid. Gracias a aquel contacto, Bausset descubrió la realidad de otra lengua, el eusquera, que como el valenciano era perseguido por la dictadura de Miguel Primo de Rivera. Esa situación de injusticia tan evidente y el hecho de vivir lejos de su tierra mientras estudia la carrera, refuerzan el convencimiento identitario del Bausset que a mediados de 1931 vuelve a Valencia para continuar sus estudios. Es entonces, cuando pasa a la acción y empieza a frecuentar los cenáculos más importantes del valencianismo del momento, como la Agrupació Valencianista Republicana, el Centre de Actuació Valencianista o Acció Nacionalista Valenciana.

Enseñó a Joan Fuster las claves del activismo cultural y político de preguerra Como vencido, se le negó el pan y la sal, sin otra salida que las clases particulares

La Guerra Civil, primero, y la inmediata posguerra, después, cortan de raíz todo este activismo valencianista. Con 29 años, Bausset se ve abocado a sufrir de nuevo la actitud represiva de otra dictadura: la del general Franco. Son los años del exilio interior y de la anulación por parte del Régimen de las oposiciones que había prácticamente superado al cuerpo de profesores de instituto en julio de 1936. Como ex combatiente en el bando de los vencidos, a Bausset se le niega el pan y la sal, y no le queda ninguna otra salida laboral que no sea ganarse la vida dando clases particulares en Valencia. Incluso en aquellos difíciles años, y cuando muchos habían creído en la conveniencia de cambiar de chaqueta, Bausset se mantuvo fiel a ese mismo compromiso con el País Valenciano. Son los años del reencuentro con Manuel Sanchis Guarner y con otros amigos de la República, que se convierten ahora en referentes de la nueva generación de intelectuales que no han hecho la guerra. Entre ellos se encuentra Joan Fuster, un espigado muchacho de Sueca que Bausset conoce en la pensión donde él reside. Rápidamente, Bausset pasa a ser para Fuster un maestro en su aprendizaje valencianista. Como cicerone suyo, Bausset enseña a Fuster las claves del activismo cultural y político de preguerra.

A pesar del escaso margen de maniobra que le permite la dictadura franquista, Bausset se las apaña para hacer lo que puede. Desde un segundo plano, Bausset trata de reanudar su activismo participante en tertulias, organizando conferencias e impartiendo clases de valenciano en l'Alcúdia y en otros pueblos de los alrededores. Lejos de renunciar a la acción, Bausset participa en actos destacados como la presentación del Diccionari català-valencià-balear en el Ayuntamiento de Valencia en 1951 o la famosa campaña "Més de 20.000 valencians demanen l'ús del valencià en els actes religiosos", impulsada a partir de 1965 con motivo del Concilio Vaticano II.

Desde una vertiente más clandestina, y coincidiendo con su estancia en Tortosa como profesor, Bausset pasa a ser un propagandista a favor del uso de la lengua y de actitudes reivindicativas como la que llevó a muchos catalanes a declarar el famoso boicot a La Vanguardia por los ataques de su director Luis de Galinsoga al uso de la lengua en la homilía. Los panfletos con que se incitaba a aquel boicot, en junio de 1959, y la declaración de Jordi Pujol ante el Consejo de Guerra que le juzgó por los Fets del Palau, ocurridos en mayo de 1960, fueron copiados a máquina por Bausset y distribuidos de noche también por él mismo por las calles de Valencia.

Pero aparte de activista, Bausset es, por encima de todo, un gran profesor. Un profesor que desde el aula no solamente ha explicado los secretos de la química o la biología, sino también ha infundido el amor por la propia lengua. Paralelamente a su magisterio docente desarrollado en varios institutos de Bachillerato de Cataluña y del País Valenciano, Bausset ha ejercido un magisterio destinado a enseñar la lengua a centenares y centenares de valencianos. Desde los tiempos más oscuros del franquismo, en que improvisaba clases de valenciano en su casa, hasta los años setenta y ochenta en que participa como profesor de la campaña Carles Salvador, Bausset ha sido y es un profesor querido y recordado por sus exalumnos. Su sentido común y su constancia, queridamente subterránea, ¡han hecho posible que el País Valenciano sea hoy más libre que hace 100 años!

¡¡Josep Lluís Bausset es un Maulet de 100 años!! Y su mérito, señor Bausset, no es solo haber cumplido 100 años, ¡sino haberlos vivido con una fidelidad insobornable a sus ideales identitarios! Por ello, su actitud de compromiso, lealtad y resistencia nos dignifica como pueblo y nos ayuda a creer en la vertebración del País Valenciano. Su compromiso con el País es para todos los que nos consideramos amigos y discípulos suyos un ejemplo de lealtad, de civismo y de esperanza en un futuro que queremos libre y en valenciano.

Gracias señor Bausset, porque con su trabajo de 100 años, nos ha abierto un camino de futuro para cien años más. ¡Gracias profesor Bausset, por su ejemplo y por su trayectoria! ¡Las más sentidas gracias de quienes, con gratitud y emoción, nos sentimos orgullosos de ser discípulos y amigos suyos!

¡¡Por muchos años más, profesor Bausset!!

Suyo y de la Patria.

Santi Vallés Casanoves es biógrafo de Bausset. Firman también el presente artículo: Esteban Morcillo (rector de la Universitat de València), Verònica Cantó (secretaria de la Acadèmia Valenciana de la Llengua), Ramon Lapiedra (exrector de la Universitat de València), Antoni Ferrando (catedrático de Filología Catalana de la Universitat de València y miembro de la AVL), Jesús Huguet (secretario del Consell Valencià de Cultura), Joan Francesc Mira (escritor), Vicent Partal (director de Vilaweb), Isabel-Clara Simó (escritora), Alexandre Alapont (sacerdote), Vicent Sanchis (periodista), Francesc Pérez Moragón (escritor), Vicent Pitarch (miembro del Institut de Estudis Catalans), Eliseu Climent (presidente de Acció Cultural del País Valencià), Vicent Soler (catedrático de Economía Aplicada de la Universitat de València), Francesc Martínez Gallego (profesor de Historia del Periodismo de la Universitat de València), Agustí Colomer (jurista), Antoni Furió (catedrático de Historia Medieval de la Universitat de València), Francesc de Paula Burguera (periodista), Vicent Simbor (catedrático de Filología Catalana de la Universitat de València), Ramon Trullenque (profesor de Cirugía de la Universitat de València), Josep Iborra (filósofo), Ernest González Fabra (jurista), Miquel Francés (director del Taller de Audiovisuales de la Universitat de València), Rosa Serrano (editora), Francesc Signes (diputado de las Cortes Valencianas por el PSPV), Robert Martínez Correcher (alcalde de l'Alcúdia), Manolo Boix (pintor), Doro Balaguer (pintor y escritor), Ester Pinter (periodista), Josep Garcia Richart (jurista), Antoni Benavent (productor teatral), Alfons Cervera (escritor), Pino Díaz Cuyàs (periodista), Josep Lluís Millo (escritor), Vicent Ortega (escritor) y Josep-Lluís Doménech (profesor de valenciano y miembro de la AVL).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de agosto de 2010