Una mujer demanda a Defensa por no renovarle al estar embarazada

El ministerio aduce que faltó sin justificante a las pruebas físicas obligatorias

Gloria Rueda tiene 29 años, está casada, tiene un niño de 20 meses y perdió su trabajo, dice, porque al estar embarazada no pudo pasar las pruebas físicas que le hubieran permitido renovar su compromiso laboral con el Ejército. La dejaron fuera por eso y por faltar al trabajo tres meses y 22 días, absentismo laboral según el informe castrense. Su abogado, Francisco Hernández, y la propia Gloria, aseguran que "las bajas están perfectamente acreditadas, no son por enfermedad común, son por embarazo".

Si el Ministerio de Defensa vulneró los derechos fundamentales de Gloria Rueda, si la discriminó por el hecho de ser mujer y estar embarazada, lo decidirá la sección octava de la sala de lo Contencioso-administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, donde Gloria Rueda ha presentado la demanda. Lo ha hecho tras agotar, según especifica su abogado, los recursos de la vía administrativa y obtener una respuesta negativa a sus intereses. "No están dispuestos a reconocer que se equivocaron", afirma el letrado.

Ella, boliviana de origen, con nacionalidad española, lleva en España 12 años. Es hija y nieta de militares alistados al Ejército del país sudamericano. Entró en las Fuerzas Armadas españolas en 2005. "Era mi sueño. Era lo que quería. Sabía que tenía dificultades añadidas por ser mujer, pero lo hice con todas las ganas. Y, además, conseguí muy buena nota, logré el destino que quería".

Gloria se incorporó a la base de Marines en Valencia. "Estuve muy bien. Me sentí siempre muy afortunada con los mandos y me adapté a los compañeros", explica. Se casó poco después y en 2006 se queda embarazada. Pero lo perdió a las pocas semanas. "Fue un aborto natural. Pero nos desveló el problema que íbamos a tener, dificultades para mantener el feto. El médico nos recomendó que, sin prisas, no abandonáramos la idea porque hacerlo superados los 30 años complicaba las cosas. Y así lo hicimos", relata.

En efecto, un año más tarde se quedó embarazada de nuevo. Pero también lo perdió. En noviembre de 2008, al tercer intento, nació su hijo Carlos. Fue durante la baja tras el alumbramiento cuando asegura que supo que no le iban a renovar. Sin trabajo, se trasladó a Valladolid con su marido, entonces trabajador de la construcción. Ahora, ambos están en el paro.

La relación laboral de Gloria con el Ejército, según su letrado, se basa en un compromiso inicial de tres años que puede ampliarse pasadas unas pruebas físicas y otra de capacidad. En esta última, tenía un nueve sobre diez. Las pruebas físicas no las hizo. Ella y su abogado explican que no pudo por estar embarazada, con alto riesgo de pérdida, y que solicitaron el aplazamiento. Defensa aseguró ayer que nunca se presentó un informe sobre la imposibilidad de hacer las pruebas para que se dispensara un aplazamiento y que los papeles aportados no están sellados. Gloria trabajó hasta el octavo mes de embarazo, a pesar del riesgo. Nadaba y hacía ejercicios estáticos. Los examinadores eran los que cada día la veían embarazada. Pero esa evidencia no sirve si no está oportunamente acreditada.

Defensa aseguró ayer que "no hay nada raro en esta historia, su contrato no se renovó, no se la expulsó, y no se renovó porque tenía que pasar unas pruebas físicas que no realizó".

Gloria dice sentir que "se han burlado". Recuerda que presentó su informe. "Y mi teniente coronel me dijo que no me preocupara, que cuando todo pasara ya veríamos cómo solucionarlo, y dos semanas después de dar a luz me llaman para decirme que me trasladan a otro batallón, el de la despedida". Su marido, Carlos, añade: "A mi mujer la han discriminado. Reconocieron en ella a una militar excelente. Ahí está su expediente. Pero parecía que no se podía ser soldado y madre, en el primer mundo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 17 de agosto de 2010.

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