Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La alarma ante la vacuna de la gripe A estaba injustificada

Que la mayoría de la población pudo pasar la gripe A sin vacunarse ha quedado demostrado por los hechos después del invierno pasado. Pero al debate sobre qué debía hacerse le faltaba un dato, y es si quienes se inmunizaron se sometieron, como decían los contrarios, a un riesgo añadido. Y el informe sobre los efectos adversos declarados después de más de dos millones de vacunaciones a la Agencia Española del Medicamentos (AEM, dependiente del Ministerio de Sanidad) demuestra que no existió ese peligro. El perfil de seguridad del fármaco es similar al de los nueve millones de inmunizaciones que, sin controversia, se administran cada invierno contra la gripe.

"La gran mayoría de las reacciones adversas de las vacunas de la gripe pandémica A/H1N1 notificadas al Sistema Español de Farmacovigilancia Humana (SEFV-H) han sido leves y se encuentran dentro de lo esperado y lo descrito en las fichas técnicas de las tres vacunas autorizadas en España", afirma la agencia en una nota.

Los datos "son similares a los que se han notificado en el resto de países europeos, lo que significa que el balance beneficio-riesgo de las vacunas pandémicas utilizadas en España desde el pasado 16 de noviembre (cuando se inició la vacunación) sigue siendo favorable", añade.

Zona de inyección

En concreto, el sistema de farmacovigilancia recibió 3.306 sospechas de reacciones adversas correspondientes a 1.239 personas (algunos de los vacunados notificaron más de un posible problema). De ellas, 1.033 (el 31%) corresponden a problemas en la zona de inyección. Los otros síntomas fueron fiebre (423 reacciones, el 13%), cansancio y malestar general (291, el 9%), dolor muscular y articular (283, 9%), cefalea (6%), reacciones alérgicas (4%), y náuseas y vómitos (3%). "Todos estos síntomas fueron generalmente leves y se resolvieron al cabo de unas horas", indica Sanidad.

Aparte de ello, se estableció un sistema de vigilancia especial para otras complicaciones más graves. La peor es el Síndrome de Guillain-Barré, una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario del paciente ataca su sistema nervioso. Se han estudiado cinco casos (otros dos se descartaron) y no se ha podido concluir que se deban a la vacuna.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de agosto de 2010