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Reportaje:Días de diversión

Vitoria se aproxima al mar

El 'tren playero' de Renfe une a diario en julio y agosto la capital alavesa con los arenales donostiarras - El trayecto dura menos de dos horas y cuesta 9,90

Estacion de tren de Vitoria. 9.15. En el andén, una señora ataviada con camiseta marinera de rayas azules sostiene una sombrilla de playa de color naranja. Unos metros más adelante, mezclados entre los pasajeros vestidos de calle, una familia con dos niños esperan al tren con el uniforme playero más clásico: chanclas y toallas de colores. El padre carga una hamaca blanca que contrasta con los tonos grisaceos de la estación.

No es el rodaje de una película que recrea una estación de ferrocarril costera. Tampoco se ha construido una playa artificial en los aledaños de la estación vitoriana. Esperan al tren playero, un servicio de Renfe que durante los meses de julio y agosto acerca las playas donostiarras a la capital alavesa.

"Me gusta el tren. Es más agradable que el autobús", dice una usuaria

El tren playero parte a diario desde Miranda de Ebro a las nueve de la mañana. Veintiocho minutos después sale de Vitoria y llega a San Sebastián a las 11.10. El trayecto finaliza en Irún a las 11.35. Para regresar, parte de la capital guipuzcoana a las 19.56 y llega a Vitoria a las 21.42. El trayecto entre las dos capitales dura casi una hora y tres cuartos y cuesta 9,90 euros.

"Yo lo conozco desde hace tiempo. Este año es la primera vez que voy. Me parece un poco caro, ha subido", se queja Luisa, una vitoriana que luce pamela y un traje veraniego de colores chillones mientras su marido sostiene una cesta, una silla plegable y una sombrilla.

Un trabajador de Renfe explica: "Normalmente, en julio y agosto se ofrecía un descuento de ida y vuelta. Sin embargo, este año no. Además, hay que añadirle la subida del IVA".

También existe la posibilidad de desplazarse en autobús. A pesar de que es más barato y tarda menos (una hora y cuarto y 5,65 euros) los viajeros no dudan en ir en tren: "A mí me gusta porque es más agradable que el autobús. Además, vengo con dos amigas y así podemos hablar las tres tranquilamente en los asientos. También lo prefiero porque me deja al lado de la playa de la Concha. El bus te deja a media hora. Es muy incómodo", explica Itziar, otra viajera que pretende darse un baño en las playas donostiarras.

La proximidad de La Concha al Casco Viejo donostiarra y a otras zonas de la ciudad es otra de las razones del éxito del servicio de Renfe, ya que la mayoría de quienes disfrutan de la playa optan también por darse después una vuelta por algún otro lugar.

"Yo primero voy a la playa. Luego me marcho al centro a pasear y a tomar unos pinchos. Cuando ya no pega tanto el sol vuelvo otra vez a la playa darme el último chapuzón. Y si el meteorólogo falla, como siempre, pues paso el día entero en la ciudad, que siempre hay muchas cosas para ver", apunta Itziar.

A pesar de las ventajas que ofrece el tren, el número de viajeros que utiliza este servicio se ha reducido de forma considerable en los últimos tiempos: "Antes, mucha más gente cogía el tren para ir a la playa. Hace un año abrieron la autopista de Vitoria a Eibar y el camino se hace ahora más corto. Antes tenían que ir por una carretera más pesada y tardabas más", explica un trabajador de Renfe.

Ya lo dice el refrán: si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña. O a la playa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de agosto de 2010