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Reportaje:

Dos guitarras junto al palacio

Maneras distintas de entender el instrumento en dos conciertos diferentes en los Jardines de Sabatini: Enrique de Melchor, clásico, y Gerardo Núñez, innovador

Se conocen desde hace años. Son dos estilos, dos maneras de entender la guitarra. Ambos nacen de la tradición. Enrique de Melchor (Marchena, 1951) es hijo del que fue guitarrista de la Niña de los Peines, Melchor de Marchena. Crecido en los tablaos, ha hecho carrera acompañando al cante y al baile (ha trabajado con todos: Lebrijano, Mercé, Caracol, Menese, Morente, Carmen Linares...). Esta noche actúa en el ciclo de flamenco de los Veranos de la Villa. Su estilo es clásico, tradicional. "La guitarra de Enrique suena a piano", describe Gerardo Núñez, también guitarrista (Jerez de la Frontera, 1961). "Es la primera persona que hizo un auténtico estudio de lo que es tocar bien la guitarra".

El marchenero añade un ingrediente a su concierto: la invitación a otro guitarrista, el sevillano Rafael Riqueni, alejado por un tiempo de los escenarios. "Él ha pasado una mala racha y los guitarristas tenemos que ayudarnos".

Las mismas tablas serán ocupadas la semana que viene por su compañero, del que De Melchor opina: "Es una de las personas con más técnica, pero a la vez es sencillo, parece que no hace nada, pero te vuelve loco, y tiene una mentalidad muy avanzada, se ha metido por otros caminos".

Los "otros caminos" a los que se refiere son el jazz, con el que Núñez hará "un diálogo, cada uno en su idioma, que no una fusión. Se trata de juntar piezas de diferentes estilos". El resultado es el Ensemble con el que acude a los Jardines de Sabatini el 17 de agosto. Para este proyecto se vuelve a reunir con "los mejores músicos de jazz en España", en palabras del guitarrista, entre ellos, Perico Sambeat. También estarán las voces oscuras de David Lagos y Jesús Méndez.

Ambos han vivido una buena parte de su vida profesional en la capital: "El público de Madrid es el mejor del mundo. Y esto quiero que lo escribas. En mi pueblo hay un festival de guitarra, que lo hicieron en honor a mi padre y en 10 años no me han invitado a tocar. Y aquí hasta me han dado un premio, el Calle Alcalá", explica De Melchor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de agosto de 2010