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Entrevista:JUAN CARLOS CAMPO | Secretario de Estado de Justicia | A LA SOMBRA DEL MINISTRO / 3

"Tenemos una justicia maltrecha"

Su empeño, casi obsesivo, es la modernización de la justicia, "pero sin destellos", advierte Juan Carlos Campo. "En época de crisis, hay que cuidar aún más que cada euro se aproveche en aquello para lo que está destinado". Su otra obsesión, "que la justicia preste un mejor servicio a los ciudadanos, aunque ya empiezan a tener una mejor percepción de ella". "Invertir en justicia es una manera de salir de la crisis", asegura.

Juan Carlos Campo (Osuna, 1961) es magistrado desde hace 23 añosy ha sido vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) durante dos años y medio. Lleva como secretario de Estado de Justicia desde marzo de 2009. Le "reclutó", como él describe, el ministro Francisco Caamaño de la Audiencia Provincial de Cádiz. Campo tiene una forma de hablar directa, esquemática, al grano. Así resume el año y medio que lleva en el ministerio: "Fran Caamaño, ministro conciliador, Fran Caamaño, ministro modernizador. Estamos llenando de contenido la promesa de modernización de la justicia. Tenemos una justicia maltrecha, todos los indicadores así lo ponen de manifiesto y hay que acometer ese cambio, que es plural y abre un abanico de posibilidades".

¿Cómo pretenden lograr esa modernización? "Hemos intentado condensar todo en el Plan Estratégico de Modernización de la Justicia, que aprobó el Consejo de Ministros el pasado 18 de septiembre. Y se han impulsado transformaciones normativas (del Código Penal, de la mediación, del arbitraje o la Ley de Enjuiciamiento Criminal) para impulsar esa modernización. También hemos prestado atención a los recursos humanos y a la tecnología, potenciando las oposiciones de jueces, fiscales y secretarios, y no hemos reducido la oferta pública de empleo".

Pero la idea de que la justicia española es demasiado lenta está muy asentada entre los ciudadanos. "Hemos puesto las bases, lo que hace falta ahora es tiempo y serenidad para abordar la transformación de la percepción que tiene el ciudadano de la justicia, que debe ser de efectividad. Nos tenemos que acostumbrar a oír una cosa: no estamos recuperando una justicia ágil, nunca lo ha sido, estamos fundándola".

La tecnología será clave para agilizar la justicia. "Lo es, pensar que todavía un juzgado ni se comunica con otro ni con la fiscalía a través de sus ordenadores significa que estamos a años luz de los servicios públicos modernos. Se están impulsando acuerdos con el Poder Judicial, la Fiscalía del Estado y las comunidades".

El número dos de Justicia conoce al ministro desde hace unos siete años. Son amigos, comparten aficiones, ("literatura, conversaciones, gustos culinarios, aficiones a la cocina"). "Tenemos una relación personal previa a la profesional". Su prioridad a partir de ahora es "hacer que el proyecto para la modernización de la justicia sea una realidad". ¿Lo percibirán los ciudadanos antes de que acabe la legislatura? "Sí, de hecho, ya hay avances que son palpables, como el LexNet, una comunicación oficial segura por correo. Cuando llegamos se hacían 200.000 al mes, hoy se hacen 1,4 millones. Es una realidad que los procuradores están viendo".

¿Qué iniciativa va a afectar más directamente al ciudadano? "En poco tiempo habrá una ley muy pensada para el ciudadano, la del Registro Civil. Es absolutamente transformadora de la realidad, llevará la felicidad a los pueblos, hará su vida más fácil. Dentro de poco, las colas del registro civil serán cosa del pasado".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de agosto de 2010