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La Sindicatura detecta anomalías en las ayudas artísticas de Cultura

La cúpula de la Entidad Autónoma de Difusión Cultural subía o bajaba 'notas'

Modificaciones de puntuación de expedientes al alza o a la baja realizadas sin constancia de justificación por el Consejo de Administración; subvenciones directas que no cumplen los criterios; aceptación de cambios a la baja de presupuesto y costes totales de una actividad que provocan que el porcentaje de lo subvencionado sea muy superior a lo inicialmente concedido; aceptación de documentación posterior a las fechas límite de presentación... Y todo realizado sin "un plan estratégico de subvenciones ajustado a la normativa vigente". Son apenas algunas de las anomalías que la Sindicatura de Cuentas de Cataluña ha hallado al fiscalizar los gastos de la Entidad Autónoma de Difusión Cultural (EADC), dependiente del Departamento de Cultura de la Generalitat y encargada de subvencionar actividades artísticas y de creación.

Las irregularidades son de una muestra de 114 expedientes de 2007 y 2008

La falta de control sobre el destino final de las subvenciones, otra amonestación

Las irregularidades corresponden a una selección de 114 expedientes de los ejercicios de 2007 y 2008 (el 10% del total) con un importe de 10.838.037 euros. Ya en los del primer año se detectan prácticas poco claras y que serán una constante, como las actas sin firmar de las comisiones asesoras donde se hacen las propuestas. Más llamativa es la actitud en las adjudicaciones finales del consejo de administración de la EADC, donde figura buena parte del núcleo del departamento: su secretario general, Lluís Noguera (que actúa como presidente); el secretario, Eduard Voltas (vicepresidente); la directora general de Cooperación Cultural, Anna Falguera (vocal), y la directora del Instituto para la Creación Artística y el Pensamiento Contemporáneo, Berta Sureda (que ejerció de gerente los dos años). Así, el informe constatará que "no hay una correlación entre las puntuaciones de los proyectos y los importes otorgados, así como entre el importe solicitado, el presupuesto del proyecto y el importe otorgado". Un ejemplo: un expediente puntuado con un 8 recibe un 71% de la cantidad pedida mientras que un expediente con nota 5 recibe el 100%.

Una escalada de ese tipo de intervención, nunca justificada por escrito, del Consejo de Administración es la detectada cuando este decide modificar al alza las valoraciones del consejo asesor a un aspirante para que así pueda recibir subvenciones. Dos ejemplos podrían ser los de los expedientes de la compañía de ballet David Campos y de Foodcultura, puntuados por debajo del cinco necesario (con 4 y 3,5, respectivamente) y que tras la intervención del consejo recibían subvención (138.000 y 15.000 euros). En esa línea, la Sindicatura recomienda: "Es necesario que el Consejo de Administración justifique sus decisiones y que quede constancia en las actas". El informe cuantifica que "se modificaron 57 solicitudes al alza y 45 a la baja".

El colofón, muy habitual, a esa línea incorrecta es la modificación que hacen los aspirantes a la subvención de reducir el presupuesto inicial y el coste total de su actividad. Con esa desviación, el porcentaje que representa la subvención otorgada sobre el total aumenta espectacularmente. Son, entre otros, los casos de expedientes del trienio 2005-2007 de la compañía de danza Gelabert-Azzopardi (que así pasa del 24% al 45%), de Lanònima Imperial Dansa (del 15,6% al 63,9%) y de Gràcia Territori Sonor (del 9,2% al 35,9%). O el aún más espectacular de la Asociación de Artistas Visuales de Cataluña, que sube del 34% al 77,5%. En la mayoría de los casos, el peso de la subvención "se duplica", señala el informe. Según la Sindicatura, no hay casi nunca evidencia justificativa de esos cambios.

Expedientes con ausencia de requisitos obligatorios, como la memoria de actividades de los últimos tres años (Foment de les Arts Decoratives, Orquesta de Cadaqués, Fundación Joan Guinovart, Fundación Joan Maragall, Asociación de Artistas Visuales de Cataluña, Fundación Cuixart...) o de estar al corriente con Hacienda; deficiencias en las facturas justificativas de la subvención (como en los casos de La Caldera, la compañía de danza Àngels Margarit, la Asociación de Actores y Directores Profesionales de Cataluña) o ausencia de documentación o entrega de la misma fuera de plazo (FAD, Associació OVNI, Joventuts Musicals del Pallars Sobirà...) son otras anomalías constantemente detectadas en esos dos años.

También lamenta el estudio que no se controle con exhaustividad el destino final de las subvenciones inferiores a 60.000 euros y que se den retrasos (de hasta un año) en la comunicación pública de esas subvenciones.

Un último aspecto en el que hace hincapié el informe es el de las subvenciones excluidas de concurrencia por la especificidad del subvencionado y donde el informe pide que estas ayudas directas "se ciñan estrictamente a los criterios previstos" ya que en 13 de los 21 expedientes revisados "no se dan las circunstancias objetivas de imposibilidad de promover la concurrencia". Ahí se cuestiona que el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona esté en ese apartado (recibió 450.000 euros por dos actividades, una ya finalizada al otorgársele la subvención) y que también se incluya el Sónar porque se trata de un convenio (118.000 euros). En otros casos, cree que deberían haber sido "subvenciones nominativas": Centro de Arte La Panera de Lleida, 990.000 euros por tres años; Òpera de Sabadell, 160.000 euros, etcétera.

En sus alegaciones, el EADC admite que no tiene plan estratégico porque estaba a la espera de hacerlo coincidir con "las líneas de subvenciones del departamento" y que el Consejo de Administración "siempre justifica sus decisiones", pero que las motivaciones no se recogen "porque su gran número hace imposible reflejarlas una a una".

El Conca y los salarios

La Sindicatura de Cuentas denuncia y luego recomienda varias veces que las comisiones asesoras de la EADC dejen constancia de las reuniones mantenidas, de cómo han valorado las solicitudes y las cuantías, y pide que hagan siempre "una propuesta formal y justificada de resolución que se eleve al Consejo de Administración".

Es un esfuerzo más para aumentar la transparencia, como cuando en diversas ocasiones cree conveniente que esas convocatorias se establezcan "por ámbitos en vez de carácter transversal". Justo esa línea es la que ha tomado el Consejo Nacional de la Cultura y de las Artes (Conca), creado en 2008 y que se cita en el informe para otro aspecto negativo: "evitar la coincidencia de funciones" entre esa entidad y la EADC.

La Sindicatura también recoge la existencia de una auditoría privada de las cuentas de la EADC de 2007 y 2008 por encargo del Departamento de Economía y Finanzas, que constata que en las memorias de la entidad "se omiten las remuneraciones meritadas por miembros del Consejo de Administración y la alta dirección".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de agosto de 2010

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