Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El hijo del inmigrante

El primer técnico del alemán Khedira, fichado por el Madrid, fue su padre, un tunecino empleado de una empresa metalúrgica

Nunca pudo comprarse ropa de marca. Ni coches caros. Ni comer hamburguesas con el resto de sus compañeros cuando iba a jugar por ahí. "Pero he crecido feliz", dice Sami Khedira. El medio alemán es el tercer fichaje del Real Madrid, que ha pagado por él unos 15 millones de euros al Stuttgart. Nació en Bad Cannstatt en 1987 de padre tunecino y madre alemana. El padre, Lazhar, llegó a Alemania sin formación profesional y sin siquiera saber alemán. Se enamoró y se casó con Doris. "Nada de colegio, aprendió alemán en la calle. Tiene un valor enorme lo que hizo mi papá, venirse a Europa sin estudios...", ha confesado Khedira. Lazhar, que fue su primer entrenador en el pequeño equipo de TV Oeffingen, donde empezó a jugar con 6 años, sigue trabajando en una empresa metalúrgica.

El internacional ha firmado para cinco temporadas. "Era el jugador que buscaba Mourinho: un centrocampista completo, puede jugar por el centro y abrirse a la derecha. No es un mediocentro clásico de esos que lo colocas ahí para poner orden sino que abre los espacios y tiene recorrido", le define Miguel Pardeza. Futbolista polivalente, con llegada y gol (ha marcado 14 en 98 partidos) se formó en la cantera del Stuttgart en la que entró con ocho años. En 2006, con 19, debutó en el primer equipo. Se crió a la sombra de Fernando Meira y Pavel Pardo quien en 2006 le dijo: "Tienes todas las condiciones para hacer una gran carrera".

De eso también se dio cuenta Löw, el seleccionador alemán, cuando le hizo debutar en 2009. Ya había ganado el campeonato europeo sub 21 con el brazalete de capitán. "Tiene un potencial increíble", destacó Löw. Dicen que tiene la cabeza muy bien amueblada y que hace una vida tranquila: empezó un curso de formación profesional para comerciante que tuvo que dejar por el fútbol y vive en un pueblo en las afueras de Stuttgart, Winterbach, con su novia. La lesión de Ballack le abrió la puerta de la titularidad durante el Mundial de Sudáfrica. Fue una de las caras de la nueva Alemania de Löw: joven, atrevida y mestiza.

"Me encuentro cómodo llevando la batuta del juego, soy una especie de engranaje entre la defensa y el ataque", se define. Comete muy pocas faltas (tan solo cinco durante el Mundial) y tiene un acierto de pases muy alto (en Sudáfrica fue del 80% con casi 200 pases dados). "A ver si todo eso lo traslada ahora a un equipo tan difícil como el Madrid y a una ciudad tan difícil como Madrid", dicen en la dirección deportiva. José Mourinho le espera el lunes en Los Ángeles con overbooking en el centro del campo. Con Khedira son seis los medios de la plantilla: Lass, Xabi Alonso, Mahamadou Diarra, Gago y Granero. Diarra termina contrato el año que viene y si el club recibe una oferta será el primero en marcharse.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de julio de 2010