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Análisis:EL ACENTO

Mujeres contra el muro

Women of the Wall (Las Mujeres del Muro). Así se llama el movimiento que centenar y medio de judías pusieron en marcha hace 22 años en Jerusalén para reclamar su derecho a rezar ante el muro de las lamentaciones en pie

de igualdad con los hombres. Después de 22 años, el fiel de la balanza se inclina en su contra. Sus protestas, mes tras mes, no han sido suficientes para lograr sus objetivos; tampoco para frenar el poder de los ultraortodoxos de Israel, que imponen la segregación sexual frente al muro, prohíben que las mujeres usen el tallit, prenda religiosa del judaísmo en forma de poncho y, por supuesto, que porten y lean la Torá. Su última manifestación pacífica a lo Ghandi consistente solo en rezar en alto y portar los rollos de la Torá ha quedado filmada para la historia del fundamentalismo religioso y la vergüenza. Las imágenes no han dado la vuelta al mundo, pero aún se pueden ver en su página web (womenofthewall.org) y comprobar la profesional contundencia con la que la policía arresta a la presidenta del movimiento, Anat Hoffman, por rezar, mientras hace oídos sordos de los insultos (también hubo escupitajos, aunque no se ven) que reciben las mujeres por parte de los ortodoxos que velan por las buenas costumbres del lugar.

Hoffman tuvo que soportar cinco horas de interrogatorio, pero su acción llamó la atención mundial sobre los proyectos gubernamentales del Ejecutivo de Benjamín Netanyahu, como la ley de conversiones, que acrecientan el poder de los religiosos más radicales ante el estupor de los judíos moderados y de la diáspora, que siempre han podido presumir de un credo que otorga a la mujer un papel algo más digno que el resto de las religiones monoteístas.

La panoplia de descalificaciones de los ortodoxos es amplia y resulta familiar. La protesta de estas mujeres en la explanada del templo no es más que una profanación y sus peticiones, una herejía. Pero lo más dramático es que el Tribunal Supremo les dio en 2003 de alguna forma la razón y ordenó la habilitación de una zona especial para mujeres legalizando la segregación sexual. También en Israel, con la Iglesia han topado las mujeres.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 26 de julio de 2010