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estereotipas

PATÉTICA VIEJUNA

Me ha salido la niña pokera ¿te lo puedes creer? Tanta estimulación precoz, tanto cole bilingüe y tanto ballet clásico para esto. Ay mi Jimena, del nido de abeja ha pasado a la lengua de avispa. Lo más fino que sale de su boca es el piercing de oro que se ha puesto ahí mismito. Será malhablada, pero la nena es un pibón, no es porque sea mi hija. Uno setenta y cinco, 75 kilos, un cuerpazo. Quince añitos me cumplió en mayo. Una niña buenísima, lo malo es lo que se pone encima. Entre los aros soldados a las orejas, los tops tatuados al pecho y los pantalones a ras de ingles la chiquilla llama la atención, qué culpa tiene ella. La ve Bigas Luna y le ofrece la secuela de La Juani. No sería la primera ni la última. Así empezó Penélope y mírala.

La culpa fue de las clases de street dance del conservatorio. Empezó a despuntar, colgó el tutú y dijo que las puntas para mí. Ahora lo más clásico que oye es Aída. No la ópera, la teleserie. De ahí ha sacado el "Lore-Lore-Macu-Macu-unch-unch-subidón-subidón" que lleva de melodía en el móvil. No me invento nada, el vídeo está en Youtube, miradlo. Al lado de la tal Lore y la tal Macu, Lady Gaga parece la Virgen del Amor Hermoso. Hablando del tema, no quiero ni pensar si la mía lo sigue siendo. Yo, por si acaso, no pregunto.

Ahora está tonteando con un chico. Un niño del barrio de toda la vida. Yago se llama, ya te digo. Tiene 17 años y está en segundo de la ESO, pero qué es eso hoy en día. Lo normal. El chaval es creativo. Escribe y pinta. Es rapero y grafitero, vamos, pero educadísimo. Aquí en la urbanización no da un ruido. Ya lo llevan los padres en el todoterreno a la periferia, que se ve que gustan más esas cosas. El otro día los seguí. Los padres tomaban el aperitivo en una terraza mientras él acribillaba a spray la persiana de una ferretería. Cada poco, la madre le acercaba un gambón pelado y un Aquarius helado para que no se le deshidratara el artista. No es ni el primero ni el último. Así empezó el tal Banksy y míralo.

Es lo que yo digo, que se diviertan. Pero que estudien una carrera. Yo no pierdo la esperanza con la mía. El viernes fuimos su padre y yo a Segovia. Se me ocurre mandarle una foto desde el concierto de las velas de Pedraza y antes de acabar ya me había contestado: "taislokos". Por si no quedaba claro, mandó otro SMS con todas las letras: "Dais pena, patéticos viejunos". Patéticos, una polisílaba esdrújula con la tilde en la antepenúltima como Dios manda. No me digas que no es lista. La niña será pokera, no lo discuto. Pero ésa se doctora en Filología Clásica como su madre. Al tiempo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de julio de 2010