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Varios 'ertzainas' espiaron al presidente del Senado para dirigentes del PNV

"Es lo que hacían la Gestapo y la policía franquista", asegura Javier Rojo

"El PNV tiene que salir a dar explicaciones". El presidente del Senado, Javier Rojo, pasó ayer de la estupefacción a la profunda indignación al saberse espiado, al menos durante los gobiernos de Ibarretxe, por ertzainas que transmitían la información a dirigentes del PNV. Afirmó a EL PAÍS que el asunto está en manos de sus abogados, tras dolerse de que socialistas y populares "amenazados por el terrorismo" sepan ahora que han estado siendo espiados "por quienes nos tenían que defender".

"El PNV no se puede poner de perfil, estamos hablando de dirigentes de ese partido". La trama de espionaje ahora investigada habría tenido entre sus objetivos, además de a la cuarta autoridad del Estado, al alcalde socialista de Vitoria, Patxi Lazcoz, y a los máximos responsables locales del PSE, Txarli Prieto, y del PP, Alfonso Alonso, además de al ex secretario de la patronal alavesa y ex asesor de Lazcoz José Manuel Farto, entre los nombres más relevantes conocidos, aunque no confirmados oficialmente, ya que la instrucción está bajo secreto de sumario.

También fueron vigilados líderes del PSOE y del PP y empresarios

Prieto se puso ayer a disposición del juez para trasladarle los indicios por los que sospechaba hace tiempo que era seguido e investigado. Cree imposible que la vigilancia sobre tantas personas la hayan llevado a cabo dos únicos agentes y apuntó a "una red". Se trata en todos los casos de personas necesitadas de protección contra ETA, y, por tanto, con escolta, en unos casos de agentes privados, en otros casos policiales. "No me consta, pero toda la información está en manos del juez", respondió el consejero de Interior, Rodolfo Ares, a la posibilidad de que los partes de actividad que facilitan los escoltas sobre sus protegidos hayan servido como base de la información filtrada al PNV.

Rojo calificó el caso de comportamiento propio de "la mafia" y de países donde no hay libertades. "Es lo que hacían la Stassi, la Gestapo y la policía franquista", acusó.

El Departamento vasco de Interior ha apartado a dos ertzainas implicados -declararon ante el juez el jueves-, uno de ellos un mando, de sus puestos de la unidad antiterrorista de la Ertzaintza. El PNV, que se enfrenta al segundo caso de presunto espionaje en dos semanas -un militante fue detenido por intervenir ordenadores en la consejería de Industria-, aseguró ayer, a través de su portavoz Joseba Egibar, que si se confirma, "es delito y eso hay que juzgarlo". Remarcó que su partido "no tiene nada que ver". El PNV está hondamente preocupado y lo abordará mañana en la reunión semanal de su ejecutiva.

Esta trama de vigilancia a políticos y empresarios de Álava se basaba en el seguimiento personalizado pero también en el espionaje informático. Los implicados, según informaron a este diario fuentes próximas al caso, aplicaron un sistema avanzado que permitía acceder a la información de los espiados, no de terminal a terminal, sino por la red, lo que ampliaba el conocimiento de sus actividades. La trama tiene al menos tres niveles: los dos ertzainas que declararon, agentes de su confianza y, en el tercero, policías del mismo cuerpo que facilitaron contactos o conocimientos informáticos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de julio de 2010