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Nuevo escándalo en la Comunidad Valenciana

Rajoy guarda silencio pese a la alarma del PP por el 'agujero negro' valenciano

El caso de Ripoll, que se vio hace poco con el líder, llega tras los de Camps y Fabra

Da igual lo que pase. Mariano Rajoy ha decidido seguir fiel a su libro, y ese libro incluye trabajar como si los casos de corrupción en su partido no existiesen, con la idea, repetida en su entorno, de que a los ciudadanos les interesa la crisis económica y nada más. La Comunidad Valenciana, hasta hace bien poco un ejemplo de gobierno del PP que Rajoy citaba en todos sus mítines, escenario de sus mejores baños de masas, tiene a Francisco Camps, su presidente regional, imputado por cohecho impropio e implicado en posible financiación ilegal; a su líder en Castellón, Carlos Fabra, a punto de sentarse en el banquillo, y ahora a su líder en Alicante detenido por presunta corrupción, aunque anoche fue puesto en libertad. Y en el PP, a todos los niveles, se extiende una enorme preocupación de fondo sobre el agujero negro del partido en esta comunidad. Nadie lo ocultaba ayer en privado.

"Qué calorcillo", fue lo único que dijo ante las preguntas de la prensa

Pero Rajoy no tiene nada que decir sobre el asunto, al menos de momento. El líder obvió el escándalo en un discurso en Torrijos (Toledo), en el que sin embargo pidió al PSOE explicaciones por la crisis de Caja Castilla La Mancha. Tanto antes como a la salida se negó de nuevo a contestar las preguntas de los medios. "Qué calorcillo", se limitó a comentar a los periodistas que trataban, entre empujones, de buscar una reacción al escándalo, según relataron varios de ellos.

El líder, según fuentes del PP, tenía noticias de que esto podía suceder, pero de momento no ha pensado una respuesta. Sus portavoces remiten a las declaraciones de Camps, como si el asunto fuera una cuestión local. Sin embargo, tras la liberación de Ripoll, el vicesecretario de Comunicación, Esteban González Pons, exigió al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, "explicaciones inmediatas" sobre una operación "de resultado desastroso".

Ripoll no es solo un líder local. Es un todopoderoso barón provincial que para la dirección nacional cuenta mucho. Tanto Dolores de Cospedal como Ana Mato han tratado de apoyarse en él en los últimos meses para gestionar la crisis del PP valenciano y pedirle que no hiciera sangre con Camps, su gran rival.

El propio Rajoy lo ha recibido en su despacho hace poco, según fuentes de la dirección, precisamente para tratar la crisis del PP valenciano. Esto es, Ripoll, aunque para el gran público del resto de España no sea un personaje conocido, es un dirigente clave para Rajoy, pese a que están distanciados por el enfrentamiento de este último con Camps.

El líder, Cospedal y Mato también han hablado mucho en estos meses con Fabra, del que Rajoy llegó a decir que es un "ciudadano y un político ejemplar", pese a que un informe detalla que movió en seis años 5,3 millones de euros, 73 veces su sueldo oficial, en sus 94 cuentas bancarias, y defraudó a Hacienda 1,7 millones.

El entorno de Camps, más preocupado de la guerra interna que de la imagen del PP valenciano, estaba ayer satisfecho porque veía a un enemigo en apuros. Y algunos empezaban ya a pedir la cabeza de Ripoll. Sin embargo, como sucede con el caso Fabra, Camps no puede echar a nadie por el hecho de estar imputado, porque él mismo lo está.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de julio de 2010