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CLICK CLACK | TOUR 2010 | 3ª etapa

La Roubaix se equivocó de mes

Que el ganador de la etapa sea Thor Hushovd, todo un hombre Roubaix; que el demiurgo, entre otras cosas, del gran resultado de Andy Schleck y gran protagonista de la etapa, además de nuevo líder, sea Cancellara, otro monsieur Roubaix, y que el que esto escribe sea yo, otro enamorado de la París-Roubaix, es algo que me hace sentir plenamente satisfecho en este momento. Que esté escribiendo en la sala de prensa situada en las dependencias de las antiguas minas de Arenberg, en lo que denominan la salle des pendus, con los trajes de los mineros, que han pasado horas y horas bajo la tierra que ahora piso con mis pies, situados encima de mi cabeza. Que esté a unos cientos de metros de la entrada del bosque de Arenberg, donde hace apenas una hora he estado tocando el pavés con mis manos, sintiendo el calor de la piedra al lado del monumento a Stablinsky, el único que primero sudó su juventud como minero en las galerías de esta mina y que más tarde consiguió un día la gloria en la superficie, en el velódromo de Roubaix.

El día yo creo que ha dado lo que prometía. Andy Schleck, Cancellara y los otros cuatro que han llegado en el grupo delantero, Evans entre ellos, han salvado el día con matrícula de honor. Menchov, Wiggins y Contador, con sobresaliente a pesar de que a Alberto un problema mecánico le ha hecho perder tiempo en los metros finales. Y a Armstrong yo le daría un aprobado justillo, no tanto por lo que ha perdido hoy, sino porque daba la sensación de que era un día en el que podía ganar mucho. Pero lo mejor es que la carrera ha vuelto a brillar de nuevo. Aunque yo, en el fondo, lo que hoy quiero es que el Tour termine pronto para ver una nueva edición de la París-Roubaix, por supuesto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de julio de 2010