Crítica:ARTE / ExposicionesCrítica
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Vigilar es reprimir

Muchos de los artistas que iniciaron su carrera tras la Segunda Guerra Mundial partieron de dos premisas: que su arte debía ser democrático, enfrentándose así a las ideas totalitarias, y que el individualismo implícito en la autoría se debía diluir, intentando prescindir de la impositiva arrogancia del creador sobre el público. El nuevo arte que emanó de aquellos presupuestos tendría que ser activo y participativo, el público debería dejar de ser mero contemplador pasivo para convertirse en coautor de la obra. Surgió así el happening, un tipo de obra en la que el artista realiza una proposición y el público actúa y participa libremente para llevarla a cabo. Detrás de estos propósitos anidaba una voluntad de recuperar cierto sentido revolucionario implícito en la idea expuesta por el alemán Wolf Vostell en la fórmula arte = vida, que transmitía la idea de que cualquier acción humana puede ser considerada una obra de arte.

Rafael Lozano-Hemmer

Galería Max Estrella

Santo Tomé, 6. Madrid. Hasta el 31 de julio

El artista Rafael Lozano-Hemmer (México DF, 1967) trabaja en espacios públicos, utiliza la tecnología electrónica, la robótica y la informática que le permiten "interactuar" con quienes visitan sus exposiciones. Sofisticados dispositivos electrónicos dotados con sensores captan los movimientos de los visitantes y ejecutan órdenes programadas que provocan movimientos o generan imágenes. Los espectadores de la exposición pasan así a ser supuestos actores de la obra. Sus actos y movimientos generan imágenes o mueven resortes, pero no dejan de ser actores pasivos e involuntarios. El paso de la participación activa del espectador a la interacción involuntaria no ha sido casual ni fortuito. El paso del happening, lúdico e irreverente, a la interacción involuntaria no es consecuencia de una mera tecnificación de los procesos creativos del arte, sino que es síntoma de los tiempos que vivimos. En una democracia formal, como la que se practica hoy en Occidente, no es posible ningún tipo de acción libre ni de participación voluntaria, simplemente se nos permite "interactuar" pasivamente en los juegos de banalización propuestos para entretenimiento de la aldea global.

En el caso de los juegos que nos plantea Rafael Lozano-Hemmer en su exposición, los mecanismos y las tecnologías están inspirados en los sistemas de vigilancia y rastreo, de control y represión, en el nuevo panóptico electrónico. Pero, lejos de adoptar una posición crítica o de denunciar el estado policiaco al que estamos cotidianamente sometidos con la videovigilancia, los sistemas de control o de verificación de identidad, el artista mexicano adopta una posición ambigua en la que parece estar más interesado en mostrar la ingeniosidad de los aparatos tecnológicos empleados en las obras que en denunciar el uso para el que han sido creados. Aquí el arte ya no es sinónimo de vida, la nueva fórmula que se desprende de estas obras podría enunciarse con la igualdad arte = vigilancia, pero como ya formuló en su momento Michel Foucault, refiriéndose al panóptico de Jeremy Bentham, "vigilar es reprimir".

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 03 de julio de 2010.

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