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¿El final de un derecho?

La juez Rocío Pérez Puig, secretaria del foro Justicia y Discapacidad y miembro del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), es consciente del número creciente de abusos económicos sobre los mayores. Desde el CGPJ han constatado que los intentos de sustraer su patrimonio no viene tanto de cuidadores o gerentes de las residencias como de la propia familia. Por eso advierte que quizás ha llegado el momento de plantearse que un derecho secular como la herencia pueda tener los días contados. "Estamos equivocados. Ese patrimonio corresponde a nuestros padres", dice.

La abogada especialista en pleitos económicos familiares Manuela García cree igualmente que la herencia es un concepto que ha empezado a difuminarse, como preludio tal vez de su desaparición en un futuro no muy lejano.

Sin embargo, una legislación heredada del derecho romano no se cambia de la noche a la mañana. "Por supuesto que heredar es un derecho. No hay duda de que se trata de un debate muy interesante, pero está reconocido en la ley de forma inequívoca", constata Ignacio Gomá, miembro de la junta del colegio de notarios de Madrid.

Gomá no ve factible un cambio en la legislación, aunque reconoce que los pleitos por herencias son -junto a las disputas de las comunidades de vecinos- la pesadilla de los notarios y que el panorama se complica aún más con la disparidad de criterios entre comunidades autónomas: la legítima -la parte de los bienes que corresponde a los hijos por encima de la voluntad del testador- es sustanciosa en Madrid, un embrollo en Cataluña por la primacía del hereu y prácticamente inexistente o testimonial en Navarra o Aragón. "Pero es la legítima. Y la propia palabra es bien explícita", dice.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de julio de 2010