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Reportaje:SUDÁFRICA 2010 | Octavos: Argentina-México

El Kaiser contra La Pulga

Márquez, que necesita reivindicarse en el torneo, se bate con su amigo Messi

A México se la conoce como la tricolor y, por tanto, no debería extrañar que tenga tres capitanes. El más conocido y titular es Rafa Márquez, central del Barcelona, futbolista de técnica exquisita, representante de los míticos zagueros que actuaban como libres. Los mejores entrenadores coinciden en que un buen equipo se concibe a partir de la defensa, y Márquez funcionó siempre como el punto de partida del juego de México y del Barça hasta que irrumpió Piqué. Márquez es el eslabón intermedio entre Koeman y Piqué en el Camp Nou, sobre todo por su manera de concebir el juego de ataque y especialmente por su capacidad para golpear el balón y por sus cambios de orientación a las dos bandas.

La pérdida de protagonismo en el Barça le ha llevado a solicitar una entrevista con Guardiola para reconducir su carrera, por más que tenga contrato hasta 2012. Márquez y Henry fueron los dos jugadores con los que el técnico azulgrana se entrevistó cuando fue nombrado entrenador y después de que descartara la continuidad de Ronaldinho, Deco y Eto'o. A Márquez le defendió por ser el origen del juego y a Henry porque le daba profundidad al equipo. Transcurridos dos cursos, ni uno ni otro parecen tener sentido en el Barça, protagonistas la mayoría de veces de actuaciones reprobables, nada fiables.

"Si hay alguna posibilidad de salir del Barça, saldré", comenta Márquez. "Depende de lo que quiera el técnico". Márquez es utilizado más como referente de los jóvenes centrales del filial, como Bartra, Muniesa o Fontàs, que como rival de Piqué, Puyol, Milito y Chigrinski. Tampoco parece la mejor opción para sustituir a Touré como pivote tras la confirmación de Busquets. A Márquez, por tanto, le conviene reivindicarse con México para ganarse un traspaso al extranjero, preferentemente al calcio. Aunque en su decisión puede influir el destino de su seleccionador, el Vasco Aguirre, que aspira entrenar a un equipo tras este Mundial.

Ambos, Márquez y Aguirre, desean liderar hoy a México ante la Argentina de Messi y Maradona, en un duelo de octavos de final que ya se dio en el Mundial de Alemania. Argentina eliminó entonces a México en Leipzig con un extraordinario gol de Maxi Rodríguez en la prórroga que anuló la igualada, convertida precisamente por Márquez. "No me planteo el partido como una revancha", responde el central. Y se centra en su compañero, en su amigo. "Leo está disfrutando. Es un jugador ambicioso desde la honestidad y la humildad. Conduce bien la pelota, es rápido, cambia de ritmo en cualquier momento y si le concedes espacio, estás muerto. Pero jugamos contra Argentina y no contra Messi". "Los argentinos", matiza, "son temibles en ataque, pero no les veo tan convincentes en defensa". El pelotón de delanteros mexicanos, futbolistas revoltosos y peloteros, pueden sacar del partido a los diseminados zagueros argentinos. "La clave es quitarnos de encima el pesimismo mexicano", acaba Márquez.

México sólo ha accedido a cuartos en los dos torneos disputados en su país, en 1970 y 1986, y ya lleva seis años sin derrotar a Argentina. Márquez y Torrado, sin embargo, formaron en el equipo que ganó a la albiceleste en el Mundial Sub 20 de Nigeria, en 1999. "Si estamos finos y somos inteligentes, podemos volver a vencer", concluye Márquez, que a sus 31 años y por una vez exento de lesiones está completando su tercer Mundial, el último de su carrera tras debutar como internacional a los 17, con una excelente hoja de servicios: un gol decisivo ante Sudáfrica; la asistencia al Chicharito Hernández que provocó el desplome de Francia; y el 84% de acierto en los pases. Márquez vuelve a ser el Kaiser de Michoacán. Hoy le aguarda La Pulga Messi.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de junio de 2010