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Reportaje:SUDÁFRICA 2010 | Crisis en Francia

Arde Francia

Los jugadores anulan unilateralmente el entrenamiento, dimite el preparador físico y Ribéry dice que son "el hazmerreír del mundo"

A Francia le costará acabar el Mundial. Les bleus son una selección condenada desde que la federación renovó su confianza en el seleccionador, Raymond Domenech, después de la Eurocopa de 2008. El rosario de calamidades es de tal magnitud que Ribéry, la figura del equipo, convino en un programa de televisión: "Todo el mundo se ríe de nosotros". Más que una ópera bufa, el tono que ha tomado el contencioso desde que Anelka fue expulsado de la concentración anuncia un final dramático. Ahora ya se trata de una guerra de estamentos en toda regla después de que los jugadores se negaran ayer a entrenarse en Knysna. El anuncio se produjo después de que se registrara un nuevo incidente en el campo de prácticas entre el capitán, Evra, y el preparador físico, Robert Duverne.

Los futbolistas redactan una carta como protesta ante la federación

La convivencia es imposible a la espera del decisivo partido frente a Sudáfrica

El propio delegado federativo, Jean-Louis Valentín, confirmó tanto el altercado como el plante de los futbolistas. No le quedó más remedio porque el entrenamiento era abierto al público y el incidente fue presenciado por decenas de aficionados. Al parecer, Duverne tuvo que ser calmado por miembros del equipo técnico después de tirar el cronómetro al suelo. Valentín confirmó después que los jugadores habían suspendido de forma unilateral el ensayo. "Es una vergüenza", concluyó; "en estas condiciones, he decidido volver a París y dimitir".

Los futbolistas se recogieron en un salón, corrieron las cortinas para que no les tomaran fotografías y redactaron una carta que fue leída curiosamente por Domenech: "La federación francesa nunca ha intentado proteger al grupo. Ha tomado una decisión unilateral basada en hechos relatados por la prensa. Como consecuencia y para mostrar nuestra oposición a esa medida, todos los jugadores hemos decidido no participar en el entrenamiento de hoy". La respuesta de Jean-Pierre Escalettes, el presidente del organismo, fue igualmente disuasoria: "Me siento consternado. El comportamiento de los jugadores es inadmisible".

La concentración del equipo, muy tensa desde la llegada a Sudáfrica, se ha convertido en un polvorín después de la expulsión de Anelka por insultar al seleccionador durante el descanso del partido contra México. "Vete a tomar por el culo, sucio hijo de puta", respondió el ariete tras ser requerido por el técnico. Los compañeros han exculpado a Anelka y buscan al traidor que lo denunció al diario L'Equipe. Evra tuvo que desmentir ayer mismo que el sospechoso sea Duverne como se dedujo después de su enfrentamiento.

"Yo solo reprocho a Anelka que no se disculpara cuando al día siguiente le di la oportunidad", respondió Domenech, superado por el contencioso y las circunstancias, incapaz de renovar al equipo que fue campeón mundial y europeo. "La gente no se imagina la presión que tenemos", insistió Domenech; "cuando el entrenador hace indicaciones, un jugador puede perder los nervios. El asunto se convirtió en importante porque estaba en el periódico. Yo habría solucionado el problema".

Puede que el insulto de Anelka no hubiera trascendido de mediar el seleccionador. El problema es que las discusiones se repiten a diario. Ayer se informó de que Gourcuff y Ribéry también mantuvieron una reyerta dialéctica en el vuelo de vuelta después de perder con México. Ribéry, naturalmente, negó la discusión y, en pantuflas, interrumpió un programa de televisión para decir: "Los franceses somos el hazmerreír del mundo".

El excéntrico extremo del Bayern Múnich admitió que no sudaron la camiseta ante Uruguay -"jugamos de forma individual"- ni ante México y, por otra parte, se quejó por las "cosas" publicadas por la prensa: "No queríamos que Anelka se fuera. Es mentira que haya tenido un incidente con Gourcuff y tampoco es cierto que Zidane se reuniera con tres de nosotros para exigir a Domenech que cambiara de táctica contra México".

Aunque Domenech insista en desmentir el conflicto generacional que desangra a la selección, las manifestaciones de los jugadores delatan que la convivencia es imposible, a la espera del decisivo partido ante Sudáfrica. A Francia no le servirá de nada la victoria si México y Uruguay empatan, circunstancia que convierte prácticamente a les bleus en un rehén que aguarda ser guillotinado mañana de no mediar un milagro. "Francia está sufriendo", insiste Ribéry. "Lo digo con el corazón", afirmó, acongojado; "desde la Eurocopa, no hay más que problemas".

Domenech dejará de ser el seleccionador el mismo día que Francia abandone Sudáfrica porque Laurent Blanc ya ha sido confirmado como su sustituto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de junio de 2010