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Entrevista:LIBROS

Toda una vida antes de los 30

A Micah P. Hinson, referente del nuevo folk, le sorprende estar vivo. Debuta como escritor gracias al empeño de una editorial española.

Desde 2004, este referente ineludible del folk lo-fi americano no para de cosechar bendiciones de crítica y público. Su biografía es igualmente conocida: estuvo en chirona, fue adicto a los tranquilizantes, se enamoró de una femme fatal, vagabundeó colgado, tuvo un accidente que le destrozó la espalda? Pero Micah P. Hinson (Memphis, 1981) es mucho más que su pasado. Y eso lo saben en Alpha Decay, la editorial de su primer libro, You can dress me up, but you can't take me out, un relato descarnado sobre un hombre enamorado de la mujer equivocada.

Tras su último disco, Micah P. Hinson and the Pioneer Saboteurs, que salió a la venta la semana pasada, el desgarro de este trovador contemporáneo llegará por primera vez a las librerías el próximo otoño. Mientras la máquina de promoción calienta motores, Hinson sonríe tras sus Wayfarer, enlazando cigarros a una velocidad de vértigo. Una lagartija pelirroja enamorada bajo el sol de una Barcelona que junto a él se parece mucho más al Medio Oeste americano.

"Si pienso en lo que quiero en la vida, prefiero ser Arturo Bandini que Sting"

EP3. El título del libro (traducible como Me puedes vestir, pero no sacar a la calle) suena a ¡cuidado, que te la puedo liar!

Micah P. Hinson. Se me ocurrió en Houston. Estaba lavando los platos y? ¿quizá se lo escuché a alguien decir en ese momento?? No, creo que se me ocurrió a mí. El caso es que el título me sonó a algo apropiado para el aroma que creo que despide el libro. Cuando escribí la novela, hace nueve años, nunca pensé que llegase a las manos de alguien y que ese alguien podría leerla.

EP3. Se puede adivinar a Bukowski en los moteles y el alcohol de tu novela.

M. P. H. Sí. También me gustan Kerouac, Burroughs, Fante, Vonnegut, Hemingway. Y Hunter S. Thompson cuando reescribía compulsivamente El gran Gatsby en su casa para empaparse de su tempo. No sé si me llevará años ni cómo se hace, pero espero conseguir mi propia voz.

EP3. Te has pasado a la novela, como Leonard Cohen o Nick Cave.

M. P. H. Cuando firmé con mi primera discográfica, no intentaba ser músico, aunque tenía algunas canciones grabadas. Lo único que tenía a mi nombre era una máquina de escribir Royal de 1930, y lo que quería era ser un escritor. Era lo más importante. La música, en mi corazón, es secundaria. Si pienso en lo que quiero conseguir en mi vida, prefiero ser Arturo Bandini [el álter ego literario del escritor John Fante] que Sting.

EP3. Tu música se lee como tu libro, y tu libro se escucha como tu música.

M. P. H. ¡Eso es la hostia, tío! Si vendo tantos libros como discos, podría llegar a dedicarme a esto.

EP3. ¿Por qué España como primer lugar mundial de publicación de tu novela?

M. P. H. El libro ha estado años en la estantería. Houston Party, mi discográfica, me habló de una editorial a la que le podía interesar. Lo desempolvé, retoqué un poco y envíe a Alpha Decay. Les encantó. Me mola porque todo el mundo en EE UU primero publica allí y luego se pasa años esperando ser traducido. Así que si me salto el inglés y voy directamente al castellano, ya estoy por delante, ¿no? Ahora saldrá en ruso, en alemán? En dos años, ¡ocho traducciones! Estoy de coña, soy un tío humilde. No me gusta fardar.

EP3. Parece que lo perdiste todo, pero también que después has conseguido mucho más de lo que tenías. ¿Qué te dices todas las mañanas?

M. P. H. Que soy el hijo de puta con más suerte que conozco. "Dios nos dio la memoria para que pudiéramos tener rosas en diciembre". No sé quién lo dijo [fue James Barrie, el autor de Peter Pan]. Cuando vienes de lugares tan oscuros física, emocional y económicamente hablando, estar donde estoy hoy es un puto milagro. Debería haber muerto hace tiempo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 18 de junio de 2010