Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
CARTAS AL DIRECTOR

Yo quiero ser médico de familia

He leído el artículo No quiero ser médico de familia en su periódico y le escribo para decirle que yo sí quiero. Es que a mí, señor director, me gustan los sentimientos de la gente, la sonrisa de la mujer que se queda embarazada la primera vez, las sonrisas sin dientes de los abuelos, las sonrisas con caries de los niños. Me conmueven las lágrimas del suicida, del empresario, del seropositivo, las del paciente que sabe que va a morir pronto. Me apasiona mi trabajo porque me apasionan las personas con sus corazones, sus tripas, sus desechos, sus ojos evasivos. Me apasiona mi trabajo porque me apasiona la vida y todos los días, cuando entro en la consulta, entro a construir la sociedad, a consolar a los parias de la tierra, a leer biografías entre líneas, a ser un voyeur de la cotidianeidad.

He dedicado 11 años a este propósito, le he entregado mi juventud entera, lo mejor de mí, y me siento a medio camino entre las vejaciones de la Administración y la cultura de la queja instalada en el discurso de mis colegas. A medio camino entre el agradecimiento de los pacientes y el desprestigio social de una atención primaria que se basa en el uso racional de los actos médicos y de los recursos, que no quiere convertir la sanidad en un bien de consumo de centro comercial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de junio de 2010