Reportaje:

Compro su quiebra S.A.

El presidente de la CEOE cede su imperio turístico a un especialista en inversiones 'buitre'

El via crucis del grupo Marsans se pone negro sobre blanco en un lote de 17 archivadores de documentación que el miércoles por la mañana se presentaron los juzgados de Madrid. Era el historial que explicaba la situación financiera del grupo turístico y los motivos que llevaban a sus propietarios -el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, y su socio y vicepresidente de la patronal, Gonzalo Pascual- a pedir la suspensión de pagos de sus históricas agencias de viajes. En lenguaje técnico, solicitaron el concurso de acreedores. Ese mismo día, por la tarde, Díaz Ferrán y Pascual traspasaban esas 17 cajas de papeles, junto otras dos empresas, unos 600 millones de deuda y el destino de casi 3.000 trabajadores. Y el destinatario es Ángel de Cabo, un inversor apenas conocido, procedente de Valencia, especializado en la compra de la compañía de empresas en bancarrota. También en lenguaje técnico, un gestor de empresas en riesgo. De Cabo se ha hecho con las agencias de viajes (Marsans, Crisol y Rural Tours) y con Air Comet, en concurso de acreedores, y Seguros Mercurio, intervenida por Economía, a través de la patrimonial Teinver. También ha adquirido Hotetur y la compañía de servicios de tierra (handling) Newco.

De Cabo recorta plantillas, vende activos y, si no es viable, liquida la firma
De Cabo recorta plantillas, vende activos y, si no es viable, liquida la firma

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Por capricho de guión o por azar, la transacción se conoció el día en que se rompió la negociación de la reforma laboral.

De Cabo asegura que lleva 200 operaciones a su espalda, aunque solo hace públicas unas pocas realizadas el año pasado. Su oficio, en cualquier caso, no es nuevo: compra empresas en concurso por un precio simbólico a cambio de asumir su deuda. Entonces, dada la delicada situación de las firmas, las reestructura: recorta plantilla, cierra actividades no rentables, vende activos y renegocia las deudas. Si el proyecto sale bien, vende la empresa. Si no, la liquida. El problema es si, como preocupa a los empleados, su papel es salvar Marsans o por gestionar su fin. "No nos gusta el perfil del comprador, nos preocupa ese plan de viabilidad", se lamenta un dirigente sindical.

Cuando el inversor en deudas es un fondo, se les conoce popularmente como fondos buitre (apodo que incomoda sobremanera al mundo financiero). También operan en el mercado los llamados fondos o inversores oportunistas. Pero el apelativo que más utiliza la jerga financiera recibe el anglicismo de distressed assets (activos en tensión) o fondos infortunio, que a veces actúan en empresas en crisis y sobre deuda pública.

Comercio de animales domésticos y exóticos; peluquería y cuidados sanitarios; la realización de transporte; gestión urbanística de suelo; pompas fúnebres... Estos solo unos pocos de la extensísima lista objetos sociales bajo los que está inscrita Posibilitumm Business, SL, la sociedad a través de la que De Cabo ha comprado los negocios de Marsans.

Desde Posibilitumm recalcan que la voluntad de De Cabo es reflotar las empresas y salvar el empleo y la actividad posible, después de meses a la deriva. "Habrá que llevar a cabo una reestructuración, el objetivo es recuperar la actividad cuanto antes y renegociar con la banca, para sacar adelante la empresa. El comprador es serio, profesional", aseguran. Las mismas fuentes no niegan que el gestor acumule demandas por sus operaciones, aunque lo achacan a lo controvertido de su labor. También es, en cualquier caso, un tipo opaco: no habla con la prensa, no da detalles de su actividad ni de sus socios.

En su hoja de servicios figura la compra de otras empresas en concurso de acreedores el año pasado, como Vías, Canales y Puertos, de obra civil; Construcciones Flores; la promotora inmobiliaria Proinsa y la constructora Teconsa. Esta última, de Castilla y León, está vinculada a la trama Gürtel acusada de pagar comisiones para obtener contratos, unos supuestos delitos previos a la entrada de De Cabo. Su nombre, además, aparece en el Registro Mercantil vinculado a múltiples empresas, como Belqueba, Promabe, o Decabosa, buena parte de ellas inmobiliarias.

De Cabo trabaja con el bufete valenciano, Aszendia, del que además es apoderado. Su mano derecha, Iván Losada Castell, es la persona que dirigirá la reestructuración de Marsans. En su primera reunión con la plantilla avanzó lo temido por los trabajadores, un expediente de regulación de empleo (ERE). La situación de Marsans, con problemas de liquidez desde hacía meses, entró en fase crítica el pasado abril, cuando Marsans perdió la licencia para vender billetas.

Solo un día después de anunciar la venta, Díaz Ferrán, preguntado por el futuro de Marsans, deseó la supervivencia de la empresa, pero no respondió mucho más y dijo: "Pregunten a los nuevos dueños".

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 13 de junio de 2010.

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