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La policía detiene a los sicarios que mataron a un abogado de narcos

Un cliente descontento, supuesto patrocinador del crimen

Dos balazos disparados por encargo segaron la vida hace 17 meses del abogado Alfonso Díaz Moñux, de 45 años, quien habitualmente defendía a narcotraficantes y otros capos de la delincuencia de alto nivel. Los cuatro presuntos autores de la emboscada en la que perdió la vida el letrado, cuando iba a entrar en su casa junto a la también letrada Tania Varela -más tarde detenida por supuesto lavado de dinero para narcotraficantes gallegos-, acaban de ser detenidos por la policía, que asegura que el origen del crimen está en "desavenencias profesionales" entre el asesinado y "personas vinculadas al crimen organizado de alto nivel" con las que mantenía "relaciones profesionales". Es decir, que el crimen lo encargó un cliente descontento.

Alfonso Díaz Moñux recibió dos tiros tras ser vigilado durante meses

Dos hombres cortaron el paso al coche de Díaz Moñux cuando iba a entrar en el garaje de su casa, sita en el distrito madrileño de Chamartín, el 18 de diciembre de 2008. Dos balas atravesaron el cristal de la ventanilla del conductor e impactaron en la mandíbula y en la zona temporal izquierda del cráneo del abogado. Días después, falleció. Los policías del Grupo X de Homicidios de la Brigada Provincial de Madrid centraron sus pesquisas en lo obvio: el círculo cercano al abogado, tanto personal como laboral.

Obvio porque Díaz Moñux tenía entre su cartera de clientes a personajes poco recomendables, tan necesitados y con tanto derecho a la defensa como los que más. José Ramón Prado Bugallo, Sito Miñanco, a algún zar de la mafia rusa como Zakhar Kalashov... Incluso fue abogado de un policía en la llamada Operación Pipol, del narcotráfico en Asturias, en la que fue condenado José Emilio Suárez Trashorras, el ex minero con una condena milenaria por haber facilitado explosivos a cambio de droga al comando que perpetró en Madrid la matanza del 11-M. Y defendió a su hermano Francisco, también condenado en los años noventa por narcotráfico.

Además, el día del crimen iba acompañado de Tania Varela, detenida el año pasado en el curso de la Operación Roble y acusada de blanquear dinero para David Pérez Lago, hijo de la mujer de Laureano Oubiña, con quien supuestamente mantuvo una relación sentimental.

El patrón de los cuatro detenidos a primeros de mes (aunque solo se contaba con dos autores materiales) en Utrera (Sevilla), Vega del Condado (León), Galapagar y Villanueva del Pardillo (Madrid) debía tener dinero, por lo menos para pagar "seguimientos y vigilancias al fallecido durante los meses previos al tiroteo". No eran aficionados, ya que, según la policía, "perpetraron un homicidio perfectamente planificado". Muchos de los compañeros de Díaz Moñux coincidían con los policías en que algo se rompió entre el abogado y alguno de sus clientes. En definitiva, un ajuste de cuentas fruto de las difíciles relaciones entre delincuentes de nivel y abogado que conoce sus secretos y maneja sus provisiones de fondos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de junio de 2010