Blanco brega por la prioridad del corredor mediterráneo

En la sala principal de la reunión de ministros de transportes de la Unión Europea, que desde ayer hasta hoy se celebra en Zaragoza, hay un mapa en el que, para bien o para mal, está esbozado el trazado del corredor mediterráneo. No es casualidad. Uno de los principales objetivos del ministro español de Fomento, José Blanco, es lograr que acabe siendo calificado como "prioritario" entre los ejes transeuropeos. "Desde Algeciras hasta Estocolmo", explicó ayer un portavoz ministerial. La reunión no tiene carácter decisorio. Está destinada a definir los criterios que hacen que un eje deba tener prioridad. Además de al debate metodológico, Blanco se dedicó también a tratar de convencer al secretario de Estado de Transportes francés, Dominique Bussereau, de que este corredor no puede acabar en Perpiñán y que Francia debe aplicarse en el tramo que va de esta ciudad francesa a Montpellier.

La elección de Zaragoza como sede del encuentro ha despertado no pocas suspicacias, al suponer que se podría acabar contraponiendo el paso por el Pirineo central con el corredor mediterráneo. Blanco fue taxativo, tanto en la defensa de la necesidad del corredor como en la afirmación de que una cosa no quita la otra. Al menos, por su parte. Es una equivocación, dijo, contraponer la travesía central del Pirineo con el corredor mediterráneo porque "ambos son ejes complementarios. En el eje central venimos trabajando con Francia desde hace algún tiempo, tenemos la Agrupación de Interés Económico y vamos a seguir trabajando".

El error de 2003

Previamente el titular de Fomento había lamentado el error de no incluir el corredor mediterráneo en 2003 cuando se establecieron las redes transeuropeas. Sí se incluyó entonces (con un Gobierno del PP) el paso por el Pirineo central. "Nadie, nunca, me ha sabido explicar por qué en ese momento, en mejores circunstancias, no se estableció el corredor", dijo.

Para el ministro, lo prioritario es disponer de corredores ferroviarios para las mercancías porque en España el tren solo transporta el 4%, frente a entre el 18% y el 20% en el resto de Europa. Por eso insistió en que los dos tramos son complementarios, aunque, reconoció, en estos momentos todo es más difícil por la situación de crisis que atraviesa Europa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0009, 09 de junio de 2010.

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