Los controladores denuncian a AENA ante la Organización Internacional del Trabajo

El sindicato de controladores USCA ha denunciado a AENA, la empresa pública que gestiona los aeropuertos, y al Ministerio de Fomento, del que depende, ante el Comité de Libertad Sindical de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), por la conculcación de derechos que a su juicio supone el haber roto la negociación de manera unilateral para imponer por decreto (que luego se transformó en ley) las condiciones laborales.

USCA pretende con esta denuncia que se vuelva a las "reglas de juego que excluyen las arbitrariedades de las autoridades públicas". Los controladores llevan un par de meses denunciando que los cambios introducidos en sus condiciones laborales están provocando graves problemas en la organización del trabajo y que se están produciendo muchas bajas médicas por cuadros de depresión y ansiedad.

AENA admite que hay falta de personal en algunas dependencias por el retiro obligatorio por ley de los puestos operativos de los mayores de 57 años. Esta semana, la empresa ha anunciado como "gesto de buena voluntad" que limitará los servicios extra obligatorios a tres meses al año para favorecer la vida familiar.

Aparte de esos problemas, USCA también acusa a AENA de tomar decisiones, que colapsan el tráfico, al margen de los criterios de los controladores. Ayer mismo Madrid-Barajas operó durante unas dos horas con sólo dos de las cuatro pistas por la calibración de las ayudas al aterrizaje. USCA sostiene que era el último día para hacerlo (si no, habría que dejar una de ellas fuera de servicio), pero AENA lo niega, si bien admite que hubo demoras medias de 28 minutos. Esa revisión se solía realizar en fin de semana, según USCA, cuando hay menos tráfico.

Por otro lado, los controladores elegirán el 18 de junio nuevos representantes, por primera vez con tres candidaturas. Según fuentes de USCA, los cabezas de lista han firmado un escrito en el que desautorizan al presidente saliente, Juan María Gil, por pedir autorización para convocar una huelga indefinida si se expedientase a algún controlador por negarse a los servicios extra.

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