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Reportaje:LA RED SOCIAL MUNDIAL

Facebook vincula el éxito del servicio a que haya datos siempre públicos

"Si te unes es porque quieres compartir. Si ningún dato es accesible no tiene sentido su existencia", dice Richard Allan, responsable de privacidad en Europa de la principal web social

Hasta la semana pasada, si quería mantener su información y contenidos en Facebook sólo accesible para sus amigos, tenía que hacer 50 clics de ratón y elegir entre más de 170 parámetros dispersos en seis páginas. Ahora la gestión de la privacidad se ha reducido a 15 clics, según Facebook. Demasiados aún, según diversas asociaciones que vigilan el respeto a la privacidad. En dos semanas todos los abonados verán los cambios reflejados en su página principal. Los nuevos, inmediatamente.

Aún así hay datos que siempre son públicos en Facebook, aunque el abonado no quiera: nombre, red, género y fotografía (si la ha colgado en su perfil, porque no es obligatorio). Antes, además de esta información, también era accesible a todo intenauta, desde cualquier buscador, la fecha de nacimiento, los amigos y la ciudad de residencia, entre otros parámetros.

Facebook considera que "si te unes a esta red social es porque quieres compartir cosas con otra gente. La información siempre pública es relevante para que el resto te encuentre. Y viceversa. Si no fuera pública, el servicio dejaría de ser útil porque estarías en un entorno donde no puedes compartir nada con nadie. Nuestro objetivo es dar el control de su privacidad al usuario, pero si nada es público no tiene sentido su existencia", explica Richard Allen, responsable de privacidad de la compañía en Europa.

Allan niega que toda la información sea pública en la red social. "No es cierto, pero es la queja que muchos abonados nos han hecho llegar. Si tienen esta percepción significa que es demasiado complicado gestionar la privacidad. Por esto la hemos simplificado. Con un simple clic, ahora gestiona con quién comparte sus contenidos, sean estos todos los miembros de Facebook, amigos de amigos o exclusivamente amigos". En cualquier caso, siempre puede definir individualmente cada una de las opciones, como antes. Además, dan una opción recomendada, la que consideran "óptima" para que la experiencia del servicio sea "plenamente satisfactoria".

De Beacon a Open Graph

La mayor red social del mundo vuelve a estar en el punto de mira por su errática política de privacidad. Nada nuevo. En octubre de 2008, cuando trató de implantar el sistema de anuncios Beacon, ya se cuestionó la gestión que hacía de los datos personales.

Ahora, la polémica es por Open Graph, que aspira a conectar a sus 400 millones de abonados en el planeta (uno de cada tres internautas) con el resto de Internet. Previamente, el pasado diciembre, cambió su política de privacidad, convirtiendo la mayoría de datos en públicos. Sin contar que también los suministraba a agencias de publicidad cuando un abonado clicaba sobre un anuncio, aunque no era la única empresa de Internet en hacerlo, como desveló The Wall Street Journal.

Mucho ha cambiado Facebook desde 2004 cuando nació como una red estudiantil en Harvard. Entonces, la visibilidad de la información personal sólo era accesible a los amigos de las redes en las que estaba conectado (colegios).

En los últimos dos años, las opciones de privacidad no sólo se han hecho cada vez más permisivas (abiertas a todos), también han complicado su gestión, que ahora tratan de simplificar. Si era complejo manejar quién veía qué en la red social, la cosa aún se complicó más cuando Faceboook se abrió en 2007 a empresas externas para que éstas ofrecieran servicios a los abonados.

La página de amigos se había convertido en una plataforma de entretenimiento en la que estas compañías accedían al perfil y contenidos del abonado cuando éste instalaba su servicio, fuera la Galleta de la Fortuna o el juego FarmVille.

Ya no es así, dice Allan: "Las empresas externas sólo acceden a la información pública del nombre, red, género y foto, y a aquello que cada abonado haya dejado abierto a todos", si no ha configurado la privacidad de cada aplicación. Y añade: "Si la empresa quiere interactuar con él, para ver su álbum de fotos, por ejemplo, tiene que pedirle autorización. Cada acción individual necesita su permiso expreso". También reconoce que hace una semana no era así: "La autorización era general cuando se aceptaba instalar la aplicación" y se accedían a más datos de los que ahora están abiertos a todos, estén o no en Facebook. Además, explica, cualquiera podrá deshabilitar por completo estas aplicaciones con un sólo clic.

No sufra. Si se deshabilita esta opción podrá seguir utilizando las aplicaciones básicas de Facebook. Es decir seguirá enviando fotos o mensajes, colgando vídeos, apuntándose a eventos y relaciónándose con sus amigos de la red social "con total normalidad". ¿Palabra de Facebook?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de junio de 2010