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Crítica:

Ilusionismo novelesco

De Las teorías salvajes, primera novela de Pola Oloixarac (Buenos Aires, 1977), se pueden extraer varias conclusiones. Y también algunas no pocas enseñanzas. Empecemos por las conclusiones. La primera y más relevante tiene que ver con el futuro de la novela. Oloixarac, como lo vienen haciendo en España autores como Juan Francisco Ferré, Agustín Fernández Mallo, Germán Sierra y Vicente Luis Mora, pone en funcionamiento un paradigma de representación de la realidad partiendo del supuesto de que los viejos esquemas de la narrativa tradicional -llámese novela realista o realismo mágico, novela lírica, etcétera- están forzados a redefinirse por la irrupción de los nuevos mecanismos de comunicación: digamos Internet, blogs, SMS. Por lo tanto, la novela tiene futuro sin que eso invalide la vigencia de los presupuestos redefinidos: estamos en la era del eclecticismo. Habrá quienes todavía sueñen con el reino definitivo de Proust. Otros con el advenimiento de las nuevas formas: el viejo antagonismo entre lo nuevo y lo antiguo del siglo XVIII reverbera y arrastra consigo el compromiso de los lectores, también nuevos y antiguos. Otra conclusión es que Las teorías salvajes no tiene encaje en ninguna taxonomía novelística, entre otras razones, porque ella se busca y se halla la suya propia. Pola Oloixarac inventa una voz femenina nacida en 1977. Un año después del golpe de Estado, ese terrorífico gesto de la maldad humana llevada hasta sus últimas consecuencias en Argentina. La era de las "muchachas hermosas" pisoteadas por las botas militares. Pero esa era también la de los mesiánicos redentores del proletariado que llegaron a ponerle estribillo y melodía imbéciles a la muerte de sus víctimas. La crueldad infinita aliada con la estupidez histórica. En el orden de las enseñanzas que mencioné al comienzo, señalaría la operación de ilusionismo novelesco que ensaya la autora. Crea un discurso (desde un yo enfáticamente femenino) a caballo entre la antropología, la filosofía, el replanteamiento de la historia argentina más reciente (incluidos sus señales y roles más despreciables). Todo ello simulando digresiones (y cuando hablo de digresiones, me refiero a Tolstói, Dickens, Poe, Melville), merodeos teóricos que exigen la puntual risotada y la sensación de que toda la ironía que invade la novela te compromete como ser humano nada ajeno a lo que lees. Pola Oloixarac crea una novela sorprendentemente madura. Hablo de la madurez de su escritura, de la nitidez hiriente de los caracteres humanos. Una propuesta distinta de belleza estética en medio del desastre, la oscuridad y la idiotez que nos rodea. Me gustó una frase de Juan Terranova en su relato-prólogo a Hablar de mí (Lengua de Trapo), antología de jóvenes cuentistas argentinos: "Y pese a todo, mi paranoia sigue siendo analógica". Paranoias analógicas y digitales: un incierto paisaje con futuro novelístico.

Las teorías salvajes

Pola Oloixarac

Alpha Decay. Barcelona, 2010

275 páginas. 19 euros

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de mayo de 2010