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Análisis:EL ACENTO

Soldado global

Probablemente no fue el día más oportuno el elegido por la ministra de Defensa, Carme Chacón, para acudir el martes al acto de presentación en Granada del "combatiente del futuro". Una especie de Rambo con sensores para controlar su estado de salud, casco con visor todo-tiempo y tecnología wifi para acceder a imágenes vía satélite y enlazar con su jefe de pelotón. Lo que más suena a ciencia-ficción es el anuncio de que los equipos Comfut (el Ejército es tan aficionado a los acrónimos como a los himnos) estarán disponibles en junio de 2011, para su despliegue en Líbano o Afganistán.

Con las pensiones congeladas, el sueldo de los empleados públicos jibarizado y el ministro de Fomento suspendiendo inauguraciones de líneas de AVE, hablar de la revolución cibernética en el campo de batalla suena a broma pesada.

Se sabe que el proyecto, en el que se lleva 10 años trabajando, ha consumido ya 26 millones de euros, pero nadie ha explicado cuánto costará en su momento equipar a los 130.000 miembros de las Fuerzas Armadas. Desde luego, no será barato, aunque se pase del I+D+i al prêt-à-porter.

Eso no significa que no se puedan hacer algunas cosas pero, ya que de tropas de Infantería se trata, convendría poner los pies en el suelo. Mientras se consiguen tejidos térmicos que se adapten a la temperatura exterior, no estaría mal encontrar la manera de conseguir mayor flexibilidad en el cambio de los uniformes de invierno por los de verano, de forma que se tenga en cuenta el termómetro y no solo el calendario.

Mientras se reduce el peso del equipo -se dice que el del futuro pesará 30 kilos, seis menos que el actual-, pueden limitarse las fatigosas marchas bajo el sol. Y mientras llega el nuevo casco cibernético, podría generalizarse el uso de las gafas de visión nocturna, todavía escasas, aunque mucho más económicas.

De todo el proyecto, la idea más llamativa era la de diseñar unas botas que produjeran energía al andar. Lástima que no funcionara, pues permitiría ahorrar combustible en los desfiles. Más útil aún sería el calzado autolustrante, lo que libraría al soldado del futuro de buena parte de los arrestos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de mayo de 2010