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Necrológica:

Charlie Francis, entrenador de Ben Johnson

Corrían los años ochenta del siglo XX. Charlie Francis pensaba que todos los velocistas se dopaban con anabolizantes, así que para igualar las oportunidades, como él decía, no dudó en aconsejar a los atletas que entrenaba, los mejores velocistas de Canadá, descendientes de emigrantes jamaicanos en su mayoría, que recurrieran a los anabolizantes para mejorar sus resultados.

Se lo dijo a Angella Issajenko, a Desai Williams, a Mark McKoy, a Ben Johnson, todos ellos atletas a los que entrenaba su club de Toronto, el Scarborough Optimists, desde juveniles. Uno de ellos, Johnson, desencadenó en los Juegos de Seúl, en 1988, uno de los mayores escándalos que se recuerdan al resultar positivo por estanozolol pocas horas después de proclamarse campeón olímpico de los 100 metros, derrotando al gran favorito, Carl Lewis, y batiendo el récord del mundo, con 9,79s. Charlie Francis, que como atleta llegó a correr los 100 metros en 10,1s y participó en los Juegos de Múnich, y como entrenador obtuvo nueve medallas olímpicas y 32 récords mundiales, murió el miércoles, 12 de mayo, en Toronto, ciudad en la que había nacido en 1948. Hace cinco años se le diagnosticó un linfoma.

Todas sus denuncias -los barcos anclados en Montreal durante los Juegos del 76 en los que los técnicos de la RDA dopaban a sus atletas, el doping generalizado en las pruebas de velocidad- se demostraron reales. En 2003, Francis, a quien se prohibió entrenar de por vida en Canadá en 1989 tras confesar que dopó a sus atletas, volvió a los titulares cuando fue contratado como entrenador por Tim Montgomery y Marion Jones, dos velocistas que después fueron sancionados por doping, pero por hechos anteriores a su colaboración con el canadiense.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de mayo de 2010