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Los escándalos que afectan al PP

La imputación de Camps abre fisuras en el seno del PP

Ripoll dice que la decisión de no acudir a la junta regional fue "consciente"

La decisión del Tribunal Supremo de reabrir la causa por cohecho contra el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, -por haber recibido trajes regalados por las empresas del caso Gürtel- abrió ayer las primeras fisuras en el PP de la Comunidad Valenciana.

Con el partido convertido en un hervidero, en el que numerosos cargos expresaron en privado su inquietud por la situación creada, el presidente provincial de Alicante, José Joaquín Ripoll, reconoció que tanto él como el comité ejecutivo provincial del PP decidieron, "conscientemente", no acudir a la Junta Directiva Regional convocada para apoyar al presidente valenciano. "No fui porque tuviera una excusa. No fuimos porque, conscientemente, los representantes del PP de esta provincia decidimos no ir", aseguró Ripoll, que añadió: "La dirección nacional conoce nuestras razones y esperamos que haya un tiempo para seguir ampliando las conversaciones y la posibilidad de diálogo".

Barberá intenta frenar la idea de que es el relevo del jefe del Consell

Ripoll, cuyas discrepancias con Camps son públicas, se atrevió a decir ante los micrófonos y tras un acto con el vicepresidente primero del Consell, Vicente Rambla, lo que otros cargos de Valencia y Castellón admitieron en privado.

La situación creada por la decisión de Camps de seguir adelante y presentarse a la reelección, pese a su condición de imputado, obligó al vicesecretario de Comunicación del PP nacional, Esteban González Pons, a intervenir para apaciguar los ánimos de los populares valencianos. González Pons argumentó que los militantes "no se merecen que sus dirigentes se enreden en complejas batallas internas". "Estoy convencido de que vamos a ser conscientes en la Comunidad Valenciana y nos vamos a entender para no avergonzar a nuestros militantes", sentenció.

En Valencia, los principales apoyos de Camps, la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, y el vicepresidente tercero del Gobierno valenciano, Juan Cotino, intervinieron para reforzar la posición de su jefe de filas. Barberá intentó frenar, de nuevo, las especulaciones que la sitúan como el relevo natural del presidente de la Generalitat si, finalmente, se tiene que sentar ante un jurado para explicar cómo consiguió los trajes. "No voy a alimentar la bola. He dicho por activa y por pasiva que no he hablado con Rajoy de este tema", recalcó.

Cotino insistió en la teoría de la conspiración, supuestamente organizada por los socialistas, de la que Camps sería la víctima principal.

Mientras, varios consejeros y alcaldes se afanaron en intentar minimizar las ausencias registradas en la Junta Directiva Regional realizada para apoyar a Camps.

El alcalde de Castellón y coordinador general del PP regional, Alberto Fabra, aseguró que no tenía previsto "hacer ninguna llamada" a Ripoll para "pedirle un apoyo explícito" a Camps.

"Se convocó a las personas que forman parte de la Junta Directiva Regional y acudimos los que pudimos o quisimos", explicó el alcalde de Castellón, que se mostró conciliador y añadió: "Estoy seguro de que eso no va a suponer ninguna fricción, al contrario, creo que tenemos que estar más unidos que nunca como un partido que se considera una familia de personas que han estado trabajando por proyectos comunes".

La alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, fue mucho más contundente y señaló: "Con Camps están todos los que tienen que estar, quien no quiera estar, sencillamente, que no esté".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de mayo de 2010